Niña con vaso de leche

Leches adaptadas, una oportunidad nutricional y de salud

ÁNGEL GIL HERNÁNDEZ
Presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT)
Catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular II, Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, Centro de Investigación Biomédica, UGR


Una correcta alimentación y una adecuada nutrición son elementos críticos para el mantenimiento de una salud óptima en todas las etapas de la vida, pero muy especialmente para las mujeres embarazadas, los lactantes, los niños y los adultos mayores, ya que pueden presentar deficiencias de nutrientes por diversas razones de tipo fisiológico, así como de tipo social, económico y geográfico (1).

La dieta desempeña un papel muy importante en el desarrollo de hábitos de vida saludable y es un factor modificable para la prevención de las enfermedades crónicas no transmisibles (2,3).

Aunque la leche y los productos lácteos tienen un valor nutricional muy elevado, su consumo ha disminuido de forma muy significativa en la última década en las sociedades occidentales, incluida España (4). Por esta razón, numerosas organizaciones internacionales recomiendan en sus guías dietéticas el consumo de 2-4 raciones al día de leche y derivados lácteos (3, 5).

Leches adaptadas: suplementación adaptada a las necesidades nutricionales específicas

Debido a sus características físico-químicas, la leche es un excelente vehículo para la fortificación con nutrientes críticos, lo cual puede contribuir a que determinados grupos de población alcancen los requerimientos nutricionales específicos y una mejor salud (6).

La leche y los productos lácteos fortificados son aquellos que están suplementados con nutrientes u otros compuestos bioactivos en cantidades superiores a las que están presentes de forma natural en cada uno de los productos naturales correspondientes, incluyendo la adición de nutrientes para compensar las pérdidas por los procesos tecnológicos, lo cual se conoce como “enriquecimiento” (5).

Más allá del concepto de “leches fortificadas”, existe otro concepto denominado genéricamente “leches adaptadas”, que comparte algunas características de las primeras en el sentido de que se añaden nutrientes o compuestos bioactivos, pero incluye un nuevo aspecto y es que la suplementación se adapta a las necesidades nutricionales específicas de un sector concreto de la población como pueden ser los lactantes, los niños de corta edad (1-3 años), los niños en edad preescolar o los niños en edad escolar (6).

Aunque las de la etapa infantil son las primeras que aparecieron en el mercado, el concepto de leche adaptada no sólo está disponible para la etapa infantil, sino que actualmente podemos encontrar en el mercado también bebidas lácteas que responden a las necesidades nutricionales de otros grupos de población: mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, adultos mayores, adolescentes, etc.

Los productos lácteos fortificados más comunes incluyen la suplementación con proteínas, ácidos grasos mono – y poliinsaturados, fibras solubles, minerales y vitaminas, especialmente calcio, hierro, yodo y vitaminas D, K, E y folato, así como fitosteroles (7).

Una oportunidad para mejorar el estado nutricional en diferentes grupos de población

La evidencia disponible indica que las leches adaptadas promueven el crecimiento y mejoran el estado nutricional de los niños jóvenes (8, 9). Asimismo, las leches fortificadas con proteínas son de utilidad para aumentar la masa muscular y la funcionalidad, así como para prevenir la sarcopenia en los adultos mayores (10-13).

Asimismo, las leches suplementadas con ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, principalmente EPA (eicosapentaenoico) y DHA (docosahexaenoico) mejoran algunos factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares en los adultos y contribuyen al desarrollo cognitivo y visual de los lactantes y niños de corta edad (14-20).

Por otra parte, los lácteos suplementados con fibra mejoran la microbiota y la funcionalidad intestinal (21). Además, las leches enriquecidas con calcio y  vitaminas D y K mejoran el crecimiento y la salud ósea (22). Finalmente, la leche y los productos lácteos enriquecidos con fitosteroles son efectivos para disminuir el colesterol plasmático en sujetos hiperlipidémicos (23-32).

Fórmulas infantiles de inicio y continuación

Entre las leches adaptadas, las diseñadas para lactantes y niños de corta edad son especialmente importantes porque contribuyen a cubrir las necesidades de estos grupos de población (6).

El mejor conocimiento de la leche humana, los avances en los estudios de la fisiopatología y la madurez de los diferentes sistemas y aparatos del recién nacido y del lactante, junto con los adelantos técnicos de la industria actual, permiten afrontar el reto de disponer de leches adaptadas o fórmulas lácteas que se adaptan al máximo a la fisiología de la digestión y la absorción de nutrientes del lactante (6, 33-35).

El término «fórmula láctea infantil» se emplea para designar productos destinados a la alimentación artificial de los lactantes, adecuados para sustituir total o parcialmente a la leche humana, cubriendo las necesidades nutritivas de esta etapa de la vida.

Los comités de nutrición de la Academia Americana de Pediatría (AAP) y de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), así como el panel de nutrición de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), han establecido unas serie de recomendaciones, que se actualizan cada cierto tiempo, sobre cuáles han de ser las características cuantitativas y cualitativas de estas fórmulas (36, 37).

Existen dos tipos de fórmulas: fórmula de inicio (preparado para lactantes, leche para lactantes o “leche 1” ) y fórmula de continuación (preparado de continuación, leche de continuación o “leche 2”). La razón para recomendar dos tipos diferentes de fórmulas durante el primer año de vida es que a los 6 meses el lactante alcanza la madurez en los procesos de digestión y de absorción intestinal, así como en su metabolismo intermediario y de la función excretora renal.

En 2014, la EFSA publicó las últimas recomendaciones sobre la composición de las fórmulas de inicio y de continuación, lo que ha dado lugar a un nuevo Reglamento (Reglamento 2016/127) sobre los requisitos técnico-sanitarios de estas fórmulas (37).

Fórmulas infantiles de crecimiento

Las denominadas fórmulas de crecimiento (junior, leche de crecimiento o “leche 3”), de gran difusión en los últimos años, no están reguladas legalmente, aunque su composición se ajusta a las recomendaciones para las fórmulas de continuación así como a los conocimientos sobre nuevos factores nutricionales.

Una dieta equilibrada en  los niños de pequeños (1-3 años) es suficiente para cubrir las necesidades de todos los nutrientes. Sin embargo, en nuestro medio es frecuente que o bien se consuman algunos en exceso (por ejemplo proteínas) o que un porcentaje de niños ingieran cantidades insuficientes de otros, fundamentalmente el hierro, el DHA y la vitamina D (38, 39).

El uso de alimentos diseñados para lactantes (las fórmulas de continuación) o de algunos alimentos enriquecidos para niños pequeños (p.ej. la leche de crecimiento) puede ayudar a alcanzar los requerimientos en esas situaciones (39).

La EFSA  ha informado que las leches de crecimiento no tienen un papel inequívoco en la prevención de los desajustes dietéticos anteriormente mencionados, aunque reconoce su papel potencial para aumentar las ingestas de ácidos grasos poliinsaturados, hierro y vitamina D en los niños (37, 40).

De niños a mayores: un excelente vehículo para mejorar el estado nutricional

En definitiva, la leche es de por sí un alimento muy rico en nutrientes pero además, por sus características físico-químicas y su alta penetración en hogares, es un excelente vehículo para mejorar la ingesta de determinados nutrientes críticos en diferentes etapas de la vida. Este concepto de leche adaptada, muy extendido en la población infantil, puede ser también de gran ayuda en otras etapas de la vida siempre con el objetivo de ayudar a mantener o a mejorar el estado de salud a través de una nutrición más equilibrada y, por supuesto, en el contexto de una dieta variada y unos hábitos de vida saludables.

PUBLICACIONES


INFORME FEN-FINUT

«La leche como vehículo de salud para la población»

Revisión sistemática de la Fundación Española de Nutrición y Fundación Iberoamericana de Nutrición (2015)

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Bibliografía
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