Azúcares añadidos en la dieta ¿Qué alimentos son los que más nos aportan?

EMMA RUÍZ MORENO
Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP)
Centro Nacional de Epidemiología. Instituto de Salud Carlos III


El consumo elevado de azúcares, especialmente los “añadidos”, en las sociedades desarrolladas como la nuestra y su posible efecto negativo sobre la salud, han motivado a las organizaciones sanitarias, como la OMS o la EFSA, a establecer recomendaciones para limitar su ingesta1,2. Dietas ricas en azúcares se han asociado con una dieta deficiente (pobre en nutrientes), caries dental, obesidad y mayor riesgo de enfermedades no transmisibles3-5.

Se podría destacar, no obstante, que las recomendaciones para una alimentación saludable establecen que la base de nuestra dieta deben ser los alimentos ricos en hidratos de carbono, especialmente complejos (mayoritariamente en forma de almidón) provenientes de alimentos como cereales de grano entero y derivados, legumbres, patatas, verduras y hortalizas. Y en un lugar mucho más secundario y reducido el consumo de los hidratos de carbono sencillos (azúcares)6.

Azúcares o hidratos de carbono y sus tipos

Los hidratos de carbono son un tipo de macronutrientes y son nuestra principal fuente de energía (los hidratos de carbono y las proteínas nos aportan 4 kcal/g y los lípidos 9 kcal/g). Dentro de la tipología de hidratos de carbono, es necesario diferenciar entre aquellos que son denominados complejos (como el “almidón”, siendo este el principal representante de los polisacáridos alimentarios) y los sencillos (“azúcares” como los monosacáridos y disacáridos). Y dentro de los azúcares de los alimentos encontramos los que se consideran “intrínsecos” (aquellos azúcares que se encuentran de forma natural en los alimentos: en frutas, leche y lácteos, verduras, cereales, etc…) o “añadidos” (aquellos que son adicionados intencionadamente por fabricantes, cocineros o consumidores a los alimentos: azúcar, miel, caramelo, glucosa, fructosa, sacarosa, lactosa, dextrosa, etc.). Estos últimos, aunque químicamente puedan poseer la misma estructura molecular, nutricionalmente son diferenciados ya que el azúcar intrínseco se encuentra en la matriz natural del alimento acompañado de otros nutrientes y el azúcar añadido contribuye al aporte calórico del alimento, disminuyendo su densidad nutricional (cantidad de nutrientes por kcal).

Para los azúcares añadidos, tanto en adultos como en niños, la OMS afirma que hay evidencia científica suficiente para recomendar reducir la ingesta de azúcares añadidos a menos del 10% de la energía total consumida (ETC) y sugiere que una reducción adicional al 5% podría tener beneficios adicionales para la salud1.

Actualización del consumo de azúcares en población española

Proyectos científicos como el Estudio ANIBES han analizado cuales son los alimentos responsables del consumo de azúcar en los patrones alimentarios según la edad de la población. Entre sus resultados, se ha visto que la ingesta de azúcares añadidos es significativamente mayor en edades más tempranas, especialmente en la adolescencia, llegando en esta edad a alcanzar de media el 10% de la energía total consumida (ETC), situándose en el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud1. Los chocolates, los refrescos con azúcar, el azúcar de mesa, la bollería y pastelería, se presentan como los responsables mayoritarios de los azúcares añadidos en nuestro país7.

Según los datos del Estudio ANIBES, el aporte medio de los hidratos de carbono totales a la ETC es del 41 % (185 ± 61 g/persona/día), porcentaje que se encuentra por debajo de las recomendaciones mínimas del 50 % de la ETC establecidas por organismos nacionales8 y en el límite inferior de las internacionales (45-60% ETC)2. Esto es así, en general, en la población española además de en otros muchos países europeos9. En España el grupo de cereales y derivados es la fuente principal de hidratos de carbono, representando el 49,0% de la dieta, además de la leche y derivados (9,9%), bebidas sin alcohol (8,4%), frutas (8,2%), verduras y hortalizas (7,7%) y azúcares y dulces (6,5%).

¿Cómo identificar y medir la presencia de azúcares añadidos en los alimentos?

Podemos conocer si algún alimento contiene azúcar añadido a través del etiquetado del producto (buscándolo a través de sus múltiples denominaciones), en la parte del listado de ingredientes, tal y como indica la legislación que debe aparecer10. Sin embargo, la ley no contempla la posibilidad de diferenciar en el etiquetado nutricional qué parte de los azúcares totales son añadidos y qué parte son intrínsecos, lo que dificulta su identificación en algunos casos.

El uso de los azúcares añadidos, al igual que el de los edulcorantes acalóricos, es habitual en gran parte de los alimentos envasados que consumimos11,12. Difícilmente podemos encontrar esta información en las Tablas de Composición de Alimentos (TCA) que se emplean en investigación (ya que solo incluyen los azúcares totales), ni pueden ser identificados analíticamente en un laboratorio (ya que las moléculas de disacáridos y monosacáridos presenta la misma estructura química sea cual sea su fuente). Por tanto, la forma con la que hoy contamos es la estimación a través de los datos existentes en las TCA y la información facilitada por en el etiquetado nutricional, con todas las limitaciones que esto supone.

A través de esta metodología, el Estudio ANIBES estima que el consumo medio en España de azúcares añadidos es de 33,9 ± 25,2 g/persona/día, lo que supone un 7,3% de la ETC. Sin embargo, existen diferencias muy marcadas por edad. La ingesta de azúcares añadidos es significativamente mayor en edades más tempranas, alcanzando el máximo recomendado con el 9,8% ETC en niños (9-12 años) y el 10% ETC en adolescentes (13-17 años). En adultos (18-64 años), este aporte es significativamente menor, con un 7,1% ETC y se reduce incluso a la mitad en adultos mayores, con sólo el 5,1% ETC (65-75 años), tal y como puede verse en el Gráfico 1.


a,b,c Los valores que no comparten superíndice son significativamente diferentes entre edades, p≤0,05.
Gráfico 1: Perfil de hidratos de carbono por grupo de edad.
Fuente: Adaptado de Estudio ANIBES.

A nivel europeo, los azúcares añadidos tienen también una contribución significativa a la ETC en todos los países, géneros y grupos de edad, con rangos aproximados del 7,3 al 11,4% en adultos y del 11,0 al casi 16,8% en niños, tal y como se muestra en la revisión de Azaïs-Braesco y col. Valores que hay que hay que tomar con precaución, debido a las diferencias metodológicas de las encuestas estudiadas13. En países de Sudamérica los valores medios de azúcares añadidos son incluso mayores, con un rango del 10,3 al 16,4 % de la ETC según se recoge en el “Estudio Latinoamericano de Nutrición y Salud” (ELANS), en el que participan ocho países de América Latina: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú y Venezuela14.

Principales fuentes alimentarias de azúcares añadidos en población española por edades

En cuanto a las fuentes alimentarias Españolas de azúcares añadidos, según el estudio ANIBES, son los azúcares y dulces, las bebidas sin alcohol y los cereales y derivados los de mayor contribución. En relación a esto, en la edad infantil y en la adolescencia, son los alimentos como chocolates y refrescos con azúcar los que representan una mayor contribución. En adultos, los refrescos con azúcar y el azúcar de mesa. En adultos mayores, en primer lugar se encuentra el azúcar de mesa. Igualmente, para todos los grupos de población, la bollería y pastelería se encuentra también entre los primeros puestos, como se puede ver a continuación en la Gráfica 2.


Grafica 2: Principales fuentes alimentarias de azúcares añadidos (%).
Fuente: Adaptado de Estudio ANIBES.

Si hablamos de momentos del día, los azucares añadidos en el desayuno son aportados básicamente por el azúcar, bollería, pastelería y chocolates. Al igual que en media mañana y merienda, donde además los refrescos con azúcar se muestran con un aporte relevante. En la comida, cena y otros momentos, los refrescos con azúcar ocupan la primera posición15.

A la vista de estos resultados, parece necesario seguir monitorizando la ingesta de azúcares añadidos de la población y sus patrones de consumo, especialmente entre los más jóvenes. Sin embargo, la ausencia de una definición global estandarizada de azúcares añadidos obstaculiza unas recomendaciones comunes entre entidades, que unida a la falta de una base de datos de información completa dificulta también la realización y comparación de estudios científicos.

Sin olvidarnos de que el azúcar es un nutriente y que un consumo adecuado puede contemplarse dentro de una dieta saludable, es cierto que los patrones actuales están incrementando su ingesta y cada vez son más los estudios que relacionan estos comportamientos con diversas patologías. Por ello, son varias las medidas que los gobiernos y las organizaciones sanitarias llevan a cabo actualmente para intentar reducir el aporte de azúcares añadidos, con recomendaciones, programas de reformulación, impuestos a las bebidas azucaradas, campañas más o menos impactantes sobre el consumidor, etc. Viéndose necesario, por tanto, realizar las adecuadas intervenciones para reducir los niveles actuales de consumo, a través de medidas monitorizadas para evaluar su verdadera efectividad.

PUBLICACIONES


«El estilo de vida cardiosaludable»

AUTORES: Instituto Puleva de Nutrición

Bibliografía
1. World Health Organization. WHO Guideline: Sugars intake for adults and children. WHO Libr Cat Data. 2015;26(4).
2. Dietary Reference Values for nutrients Summary report. EFSA Support Publ [Internet]. 2017 Dec 11 [cited 2020 Nov 23];14(12).
3. Malik VS, Popkin BM, Bray G a, Després J-P, Hu FB. Sugar-sweetened beverages, obesity, type 2 diabetes mellitus, and cardiovascular disease risk. Circulation. 2010;121(11):1356–64.
4. Morenga L Te, Mallard S, Mann J. Dietary sugars and body weight: Systematic review and meta-analyses of randomised controlled trials and cohort studies. BMJ. 2013 Jan 19;345(7891).
5. Moynihan P, Petersen PE. Diet, nutrition and the prevention of dental diseases. Public Health Nutr. 2004;7(1a).
6. Aranceta Bartrina J, Arija Val V V., Maíz Aldalur E, Martínez de Victoria Muñoz E, Ortega Anta RM, Pérez-Rodrigo C, et al. Dietary Guidelines for the Spanish population (SENC, diciembre 2016); the new graphic icon of healthy food. Nutr Hosp. 2016 Dec 7;33(Suppl 8):1–48.
7. Ruiz E, Rodriguez P, Valero T, Ávila JM, Aranceta-Bartrina J, Gil Á, et al. Dietary intake of individual (Free and intrinsic) sugars and food sources in the Spanish population: Findings from the ANIBES study. Nutrients. 2017;9(3).
8. Serra Majem L. Objetivos nutricionales para la población española: consenso de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria 2011. Rev española Nutr comunitaria = Spanish J community Nutr. 2011;17(4).
9. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for carbohydrates and dietary fibre. EFSA J. 2010 Mar 23;8(3).
10. Reglamento (UE) No 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de octubre de 2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor.
11. Samaniego-Vaesken ML, Ruiz E, Partearroyo T, Aranceta-Bartrina J, Gil Á, González-Gross M, et al. Added sugars and low-and no-calorie sweeteners in a representative sample of food products consumed by the Spanish ANIBES study population. Nutrients. 2018;10(9).
12. Yusta-Boyo MJ, Bermejo LM, García-Solano M, López-Sobaler AM, Ortega RM, García-Pérez M, et al. Sugar Content in Processed Foods in Spain and a Comparison of Mandatory Nutrition Labelling and Laboratory Values. Nutrients. 2020 Apr 13;12(4):1078.
13. Azaïs-Braesco V, Sluik D, Maillot M, Kok F, Moreno LA. A review of total & added sugar intakes and dietary sources in Europe. Vol. 16, Nutrition Journal. BioMed Central Ltd.; 2017. p. 6.
14. Fisberg M, Kovalskys I, Gómez G, Rigotti A, Sanabria L, García M, et al. Total and Added Sugar Intake: Assessment in Eight Latin American Countries. Nutrients. 2018 Mar 22;10(4):389.
15. Ruiz Moreno E. Aplicación de las nuevas tecnologías para la estimación de la ingesta de energía y macronutrientes en la población española: Estudio ANIBES. Tesis Doctoral. Universidad San Pablo-CEU; 2017.

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