Desayunar o no, esa es la cuestión

TERESA VALERO GASPAR
Doctora en Nutrición, Dietista-Nutricionista y Tecnóloga de Alimentos
Centro Nacional de Epidemiología. Instituto de Salud Carlos III


Los últimos datos relativos a los hábitos dietéticos de la población española muestran un alto porcentaje de personas que no desayunan o que lo hacen de forma incompleta, algo que puede traer consecuencias en nuestra salud a largo plazo. Por el contrario, ¿qué beneficios se encuentran en aquellas personas que desayunan de forma habitual? Numerosos estudios muestran diferentes mejoras en la salud (prevención de la obesidad, diabetes mellitus, problemas cardiometabólicos) y en el rendimiento intelectual.

El desayuno en España: ¿Qué dicen los datos?

Según los últimos datos de la Encuesta Nacional de Salud de España 2017 (ENSE)1, realizada por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística, que recoge información sanitaria relativa a la población residente en España en 23.860 hogares: el 9,59% de la población de 1 a 14 años tomaba sólo algo líquido (café, leche, té, chocolate o cacao, yogur, etc.); el 0,78% algo líquido y fruta (incluyendo zumos); el 63,55% algo líquido y pan, tostadas, galletas, cereales o bollería; el 13,75% algo líquido, fruta o zumos y pan, tostadas, galletas, cereales o bollería y el 11,34% realizaban otro tipo de desayuno. Sólo el 0,99% de la población de estudio no solía desayunar.

En el Estudio de Vigilancia del Crecimiento, Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España-ALADINO 2019, realizado a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) del Ministerio de Consumo, con 16.665 escolares de 6 a 9 años, sólo un 68,3% de los escolares desayunaban todos los días. El 82,4% de las familias señalaba que los escolares tomaban habitualmente leche, el 57,5% galletas, un 54,1% pan o tostadas, un 45,2% cereales de desayuno y otros cereales y el 20,1% fruta fresca. El 12,2% de los escolares incluyeron habitualmente en su desayuno bollería. En comparación con ediciones anteriores, en esta actualización se consideró “no desayunar” cuando el niño únicamente tomaba un vaso de leche o un zumo.

Según los datos sobre hábitos de desayuno en población española recogidos en el Estudio científico ANIBES sobre encuestas de alimentación y nutrición realizado en el año 2013 por la FEN en una población de 2.009 encuestados con edades comprendidas entre 9 y 75 años, el 85 % de la población desayunaba habitualmente, el 11 % lo realizaba de forma irregular y un 5% no solía desayunar2. Los adolescentes especialmente (más en población femenina) y los adultos (más en población masculina) eran los que más omitían el desayuno. Los niños varones y las mujeres adultas mayores, los que menos omitían esta ingesta. En función de las características fundamentales de lo que se considera un desayuno completo, se clasificó a la población según el grado de cumplimiento de las recomendaciones3 (Tabla 1):


Tabla 1. Categorización del desayuno. Fuente: Documento del DND 2018 (FEN) Ruiz Moreno y col, 2018

Se considera consumidor con al menos ½ ración de los siguientes grupos de alimentos:
– Leche y derivados: Todos + bebidas de soja y similares.
– Frutas: Sólo Frutas frescas + Zumos de Frutas Naturales.
– Cereales y derivados: Todos.
– Otros Grupos: cualquiera distintos a los anteriores (no es necesario tamaño de ración).

Así, el 25 % de la población ANIBES realizó un desayuno completo, el 37% aceptable y el 38% incompleto3.

¿Es la comida más importante del día?

Durante décadas el desayuno se ha promocionado como la comida más importante del día. En diferentes momentos a lo largo de la historia, quienes crean las políticas alimentarias han tenido diferentes creencias sobre la importancia del desayuno en la calidad general de la dieta. Hoy en día, parece haber un reconocimiento universal de que el desayuno debería desempeñar un papel importante para ayudar a los consumidores a alcanzar un perfil nutricional óptimo4. Con frecuencia se afirma que el desayuno es una comida muy importante y que merece una atención especial, especialmente entre los niños y así lo confirman las opiniones publicadas de agencias internacionales, gobiernos nacionales y organizaciones no gubernamentales5.

Si nos despertamos con hambre y queremos saciarnos rápidamente, el desayuno es sin duda la comida más importante (es decir, la única) adecuada para ello. Del mismo modo, si por la mañana vamos a hacer ejercicio y el rendimiento de ese día es una prioridad, entonces consumir un desayuno rico en hidratos de carbono es lo más importante para alcanzar nuestros objetivos inmediatos. Sin embargo, si damos importancia a los resultados de salud a largo plazo, éstos no responden fuertemente a un solo alimento o comida, sino que requieren una exposición sostenida a un patrón dietético consistente. Según el trabajo de Betts y col.6, el desayuno puede o no ser la comida más importante del día, pero lo que sí debemos saber es que es una ingesta que ayuda a nuestra salud en conjunto y con la que se debe seguir investigando.

El desayuno y la salud

Una serie de estudios han reportado asociaciones entre el hábito de saltarse el desayuno y un aumento en biomarcadores de salud cardiometabólica, incluyendo obesidad, diabetes y perfil lipídico desfavorable7.

• Prevención de la obesidad

El desayuno tiene un papel crítico en el balance energético y en la regulación de la dieta. Recientemente se ha comprobado que omitir el desayuno está relacionado con el desarrollo de sobrepeso y problemas cardiovasculares. Diversos estudios muestran una menor prevalencia de obesidad y aumento de peso en aquellas personas (adultos y niños) que tienen el hábito de desayunar4,8,9 o también visto como una mayor prevalencia en aquellos que se saltan el desayuno10-13.

En la revisión sistemática de Monzani y col.12 de febrero de 2019 en la revista Nutrients con casi 300.000 niños y adolescentes se confirma la evidencia de que aquellos niños y adolescentes que se saltaban el desayuno tenían un mayor riesgo de padecer sobrepeso u obesidad en un 94,7% de la población de estudio. También parece que estaba asociado con la presencia de síndrome metabólico pero los datos son todavía anecdóticos. Pese a diversas limitaciones metodológicas, se puede afirmar que saltarse el desayuno en niños y adolescentes está asociado con sobrepeso y obesidad en la mayoría de los estudios.

En la reciente revisión sistemática de Ricotti y col de septiembre de 2021 con más de 50.000 niños y adolescentes14 se analizó la asociación de saltarse el desayuno con el peso corporal, los resultados metabólicos y la calidad nutricional en niños y adolescentes, centrándose en estudios de intervención. Los ensayos controlados aleatorizados, seguidos de los estudios longitudinales, son el “gold standard” para la medicina basada en la evidencia. Como resultado, esta revisión sugiere que saltarse el desayuno está asociado con una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad y baja calidad nutricional en este grupo de población.

Por el contrario, algunos estudios de intervención han cuestionado la importancia de saltarse el desayuno en el control del peso y otros comentarios científicos han arrojado una visión más crítica del enfoque general de la investigación en esta área15,16. Existen revisiones sistemáticas y metaanálisis recientes en adultos donde no se puede demostrar que desayunar ayude a perder peso17,18.

• Diabetes Mellitus

Varios estudios prospectivos apoyan la asociación entre saltarse el desayuno y tener un metabolismo de la glucosa alterado por lo que el hábito de desayunar está asociado con una mejora en el control glucémico4,19-22. En la revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales llevada a cabo por Bi y col (2015)24 se encontró asociación entre saltarse el desayuno y un riesgo significativamente aumentado de DM tipo 2. Además, Ballon, Neuenschwander y Schlesinger (2018)24 concluyeron que existe una asociación entre saltarse el desayuno y el riesgo de desarrollar DM tipo 2, y que ésta está parcialmente mediada por el índice de masa corporal.

En la opinión científica de la AHA se concluyó que “teniendo en cuenta la evidencia directa que vincula la ingesta de desayuno tanto con los patrones dietéticos generales como con la presencia de factores de riesgo cardiometabólico, junto con los datos de intervención clínica y epidemiológica combinados, el consumo diario de desayuno entre los adultos estadounidenses puede disminuir el riesgo de efectos adversos relacionados con el metabolismo de la glucosa y la insulina25.

• Enfermedad Cardiovascular

Un hábito particular que podría tener un efecto en la salud cardiovascular es el desayuno, y su asociación con factores como la saciedad, la ingesta energética diaria, la eficiencia metabólica de la dieta y la regulación del apetito7. Distintos estudios han asociado saltarse el desayuno con factores de riesgo cardiometabólico como la obesidad, hipertensión, perfil lipídico desfavorable, diabetes y síndrome metabólico. Como resultado, esto podría contribuir a un aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV)19,24,26,27. La omisión del desayuno también se ha asociado con fibrilación auricular, alteración de los lípidos séricos y sensibilidad a la insulina posprandial28. Recientemente se ha demostrado que también tiene un efecto adverso en la rigidez arterial y carga ateromatosa carotídea29.

En el estudio de Uzhova y col7 (2017) con la cohorte española PESA (Progresión de la Aterosclerosis Subclínica Temprana) se evaluaron diferentes patrones de desayuno según consumo energético con el riesgo de aterosclerosis en una muestra de 4.052 adultos y se concluyó que saltarse el desayuno podría servir como marcador de un comportamiento dietético y de estilo de vida poco saludable y estaría asociado con la presencia de aterosclerosis no coronaria y generalizada independiente de los factores de riesgo cardiovascular convencionales en una muestra de individuos asintomáticos de mediana edad. Se insiste en la necesidad de estudiar la asociación entre el tiempo de ayuno y el desarrollo y progresión de la enfermedad aterosclerótica.

En la revisión sistemática de Ofori-Asenso, Owen y Liew28 (2019) se estudió la relación entre saltarse el desayuno y el riesgo de ECV y mortalidad además de muerte por todas las causas en Atención Primaria en una muestra de casi 200.000 adultos. Las magnitudes de asociación fueron variables pero de forma global sugiere que las personas que se saltan el desayuno podrían tener un riesgo mayor de experimentar resultados adversos en salud comparados con aquellos que desayunan de forma regular. Específicamente, aquellos que se saltaron el desayuno de forma regular fueron un 21% más probable de sufrir un evento cardiovascular o morir por ello, y un 32% más probable de mortalidad por todas las causas que aquellos que desayunaban diariamente.

El trabajo prospectivo de Kubota y col (2016) en Japón con una muestra de más de 80.000 personas seguidas durante 15 años mostró que aquellos que no desayunaban con frecuencia se asociaban con un aumento del riesgo de ECV, infarto y hemorragia cerebral. Sin embargo, no se relacionó con un mayor riesgo de hemorragia subaracnoidea, infarto cerebral o enfermedad coronaria30.

Diversos estudios coinciden en la necesidad de estandarizar/validar la definición de desayuno junto con la de “saltarse el desayuno” ya que sino la interpretación de los datos debe realizarse con cierta cautela. Se necesitarían estudios adicionales aplicados en diferentes grupos de población para dar una mayor evidencia de los efectos en la salud que tiene saltarse el desayuno7,12,28. Esta falta de consenso en la definición del desayuno limita hacer comparaciones entre estudios y por tanto, obtener una conclusión clara. Si disponemos de una definición que se utilice de forma coherente en todos, es más probable que produzcan resultados que se puedan utilizar de forma fiable para dar mensajes científicamente precisos sobre el desayuno32.

El desayuno y el rendimiento intelectual

Ir a trabajar, al colegio o a la Universidad sin haber tomado nada y mantenerse en este estado hasta la hora de comer puede perjudicar los niveles de azúcar en sangre y disminuir el rendimiento en la población que no desayuna. La ingesta de desayuno está frecuentemente relacionada con el estado de alerta. Muchas de las investigaciones con el desayuno y su efecto potencial en mejorar el rendimiento cognitivo se han llevado a cabo en niños y adolescentes4. En el metaanálisis de Adolphus y col (2016)31 se examinó la literatura existente sobre el hábito de desayunar vs saltarse el desayuno además de la composición nutricional del mismo. Los 45 estudios incluidos eran una mezcla de ingestas puntuales o habituales de desayuno. Mientras se observó una evidencia que apoyaba la mejora en la función cognitiva, en particular beneficios a corto plazo en la atención, función ejecutiva (conjunto de habilidades cognitivas dirigidas al logro de una meta y orientadas al futuro) y memoria (más acusada en niños malnutridos), los autores concluyeron que no había estudios suficientes para dar ninguna conclusión firme.

En el caso de la población adulta, una revisión con 38 estudios reportó pequeños efectos en la memoria, pero hizo hincapié en que las conclusiones firmes se veían obstaculizadas por la disparidad metodológica4.

Conclusiones

El desayuno debe incluirse en la dieta de la población ya que permite incorporar alimentos que son difíciles de consumir en otras comidas y puede contribuir a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas33. A diferencia de otras ingestas del día, existen numerosas evidencias que garantizan beneficios nutricionales y sanitarios asociados al hábito de desayunar, de manera suficiente, variada y de calidad9. Por ello, la promoción de un desayuno saludable ya debe comenzar desde la etapa infantil, haciéndolo en un entorno favorable para ellos, sin distracciones y en compañía de la familia para que sean reflejo de unos buenos hábitos. Deben ser atractivos y apetecibles, con alimentos nutricionalmente adecuados e involucrar al niño, en la medida de lo posible, en su preparación34.
Futuras investigaciones deben centrarse en medir simultáneamente todos los aspectos relacionados con el equilibrio energético, y así comprender mejor cuáles son los efectos de omitir el desayuno. Son necesarios más estudios a largo plazo para poder establecer los efectos que tiene sobre la salud el saltarse el desayuno6.

PUBLICACIONES


“El estilo de vida cardiosaludable”

AUTORES: Instituto Puleva de Nutrición

Bibliografía
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