Dieta DASH para reducir y controlar la hipertensión arterial

Dieta DASH y claves para controlar la hipertensión arterial

JOSÉ MANUEL FERNÁNDEZ GARCÍA
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Doctor en Medicina y Cirugía
Coordinador del Grupo de Nutrición de SEMERGEN


La hipertensión arterial (HTA) es una de las enfermedades crónicas no transmisibles más prevalentes en todos los países del mundo, independientemente de su nivel de renta. Según la Presión Arterial (PA) medida en consulta, la prevalencia mundial se ha estimado en 1.130 millones de personas en 2015, superando los 150 millones en Europa, y afectando a entre un 24% y un 20% de los varones y las mujeres adultas, respectivamente. En personas mayores de 60 años la prevalencia supera el 60%, debido sobre todo a un estilo de vida mas sedentario y al aumento de peso¹.

Uno de los pilares de su tratamiento es el estilo de vida con una dieta saludable y actividad física regular, que complementa al tratamiento farmacológico. Los cambios efectivos en el estilo de vida pueden ser suficientes para retrasar o prevenir la necesidad de fármacos en los pacientes con HTA, los efectos de la obesidad, el desarrollo de la diabetes mellitus tipo 2 o de las dislipemias, pero presentan como principal inconveniente la mala adherencia con el paso del tiempo2,3

El sodio (sal), clave en el control de la tensión arterial

Existen numerosas evidencias sobre la relación causal entre una ingesta de sodio superior a 5 gramos diarios y el aumento de la prevalencia de HTA y el aumento de la PA sistólica con la edad4 . En dietas con mayor reducción de sodio existe mayor reducción de la PA, con un efecto más pronunciado en personas con HTA, efecto que disminuye con el tiempo por una menor adherencia a esta dieta. También es mayor el efecto en personas de raza negra, personas mayores y en personas con diabetes, síndrome metabólico o con enfermedad renal crónica5. En personas tratadas de HTA, la restricción de sodio puede reducir el número de fármacos y la dosis necesaria para un adecuado control de la PA6,7

La reducción de la ingesta de sodio podría reducir la presión arterial de media unos 5.8 mm Hg de PA sistólica en pacientes hipertensos, y 1.9 mmHg en pacientes normotensos. La reducción de la tensión arterial y la ingesta de sodio demostró una relación dosis-respuesta en forma de curva J⁸.

En el ensayo clínico de la dieta DASH se demostró una relación entre la reducción de sodio y la reducción de la PA: reducir 2.5 gramos diarios de sal suponía reducir un 20% los eventos cardiovasculares, previniendo tanto los ictus como los eventos cardiacos⁹.
La reducción de sal en la dieta se puede conseguir consumiendo menos productos preparados (ya envasados) y usando menos sal en la comida diaria. Parece ser que un mayor consumo de potasio presente en frutas y verduras puede tener efectos favorables en la PA y en el riesgo de ictus. Modificar el estilo de vida es fundamental en el tratamiento de la HTA porque complementa el tratamiento farmacológico, que ha demostrado reducir la morbimortalidad en numerosos ensayos clínicos aleatorizados10,11

Los estudios científicos realizados en grandes poblaciones indican que una reducción de 10 mm Hg en la PA sistólica y de 5 mm Hg en la PA diastólica supone reducir un 10-15% en mortalidad, un 20% en complicaciones cardiovasculares mayores, un 35% en ictus, un 40% en insuficiencia cardiaca y un 20% en eventos coronarios. Y además, que estas reducciones son independientes del grado de HTA, del nivel de riesgo cardiovascular y en cualquier comorbilidad, edad, sexo o raza12,13,14

¿Qué es la dieta DASH?

La dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) supone un patrón de alimentación creado a finales de los años 90 en Estados Unidos para regular la HTA mediante una dieta específica, basada en disminuir el sodio que aporta por debajo de 2.3 gramos, e incluso inferior a 1.5 gramos en la dieta DASH baja en sodio, aumentando el contenido en potasio, calcio, magnesio y fibra.

El patrón de dieta que permite conseguir estas aportaciones se basa en reducir el consumo de productos preparados, precocinados o listos para tomar con sodio (sal) añadida, recomendando aumentar el consumo de frutas y verduras frescas, cereales integrales y frutos secos, así como pescados, carnes bajas en grasas y lácteos desnatados.

Los dos estudios más referenciados para comprobar el efecto de esta dieta sobre la hipertensión arterial son los denominados DASH15 y DASH-sodio16. La primera valoraba su efecto sobre la PA y la segunda, con niveles aún más bajos de sodio, conseguía resultados más significativos.

Cuando desde la consulta se transmite a los pacientes el consumo de alimentos relacionados con la dieta DASH, es importante considerar las medidas caseras y las advertencias que se deben seguir a la hora de preparar las comidas, con objeto de incrementar la adherencia terapéutica. El empleo de otros condimentos para dar sabor como el zumo de limón, el ajo, o las hierbas aromáticas permiten reducir la cantidad de sal empleada al cocinar.

Recomendaciones generales de la dieta DASH

• Añadir menos de 3 g/día de sal para cocinar (equivale a una cucharadita rasa de café)
• Evitar productos preparados, precocinados o listos para tomar que lleven sal (sodio) en su composición.
• Emplear los condimentos vegetales habituales para cocinar y dar sabor a las comidas (pimienta, pimentón, azafrán, vinagre, limón, ajo, cebolla…), así como hierbas aromáticas (perejil, tomillo, hinojo, laurel, orégano…).
• Evitar o reducir las conservas de pescado para consumo en ensaladas.
• Evitar añadir a las comidas pastillas de caldo de carne o pescado.
• Evitar bebidas carbonatadas y estimulantes.
• Consumir al menos 3 piezas de fruta al día (preferible a los zumos naturales)
• Consumir 2-3 raciones de lácteos al día desnatados.
• Emplear las técnicas culinarias más saludables: cocción, al vapor, plancha, asado, horno, microondas, papillote), evitando las frituras, empanados o rebozados que aportan mucha más grasa.
• Tomar al menos 1,5 litros de agua al día (aproximadamente 8 vasos), salvo contraindicación médica, y en la que se incluyen las infusiones.
• Consumir preferentemente pescado y carnes magras (aves, conejo), limitando las carnes rojas (1-2 veces/semana).
• En el caso de consumir pan, se recomienda tomar 30 gramos preferentemente integral y sin sal.

La Dieta DASH es rica en proteínas, fósforo y potasio, por lo que deben vigilarse estos aspectos en pacientes hipertensos con insuficiencia renal moderada o avanzada.
Los patrones dietéticos en los países occidentales se caracterizan en general por un alto consumo de sodio y bajo en potasio. La asociación entre el consumo elevado de sodio, la PA y el incremento del riesgo de eventos cardiovasculares está bien establecido. Sin embargo, algunos estudios evidencian que una dieta rica en potasio puede tener efectos cardiovasculares beneficiosos. Múltiples estudios de cohortes han demostrado que la alta excreción urinaria de potasio, como método de valoración de su ingesta en la dieta, está relacionada con una menor presión arterial y un menor riesgo cardiovascular.

Evidencia científica sobre la dieta DASH

La protección cardiovascular asociada a un mayor consumo de potasio, como sucede en la dieta DASH, se atribuye generalmente a sus efectos depresores de la PA. Este efecto se produce al promover la natriuresis, promoviendo la eliminación de sodio y normalizando el volumen extracelular de fluidos. Efectos que parecen depender de la cantidad de sodio que se consume, ya que se observó una natriuresis tres veces mayor en respuesta a una carga oral de potasio durante una dieta alta en sodio, en comparación con una dieta baja en sodio.

En el análisis de la cohorte de población del EPIC-Norfolk se demostró que la asociación entre consumo de potasio con la PA sistólica y el riesgo cardiovascular era específico del sexo. Es más, entre las mujeres, la asociación entre consumo de potasio y PA sistólica se modificaba según el consumo de sodio con una relación inversa que sólo aparecía en el tercil de mayor consumo, es decir, en las mujeres con ingesta alta de sodio. Esto significa que por cada aumento de 1 gramo en el potasio ingerido a diario se asocia con una PA sistólica 2,4 mmHg más baja¹⁷.

Teniendo en cuenta los efectos natriuréticos del potasio, estos hallazgos parecen consistentes con una mayor sensibilidad al sodio de la PA en las mujeres. La asociación más fuerte entre la ingesta de potasio y la PA sistólica en las mujeres también parece relevante para los eventos cardiovasculares a largo plazo, y podría explicar las diferencias en la morbilidad y mortalidad cardiovascular entre hombres y mujeres, explicando los efectos beneficiosos de una dieta rica en potasio¹⁸.

El consumo de café o té no se incluye en la dieta DASH pero ambos son ricos en polifenoles y potasio. Desde el punto de vista del control de la HTA se ha observado que la cafeína tiene un efecto vasopresor agudo, aunque su efecto es moderado cuando se ingiere a través del café. En una revisión sistemática se asocia el consumo de entre 3 y 5 tazas diarias con beneficios cardiovasculares e incluso con un descenso de la HTA. El consumo de té verde o negro puede tener un pequeño pero significativo efecto reductor de la tensión arterial19,20,21,22

Conclusiones

Como conclusión, aunque la población de la mayoría de los países occidentales consume unos 9-10 gramos diarios de sal, la recomendación general en el contexto de una dieta saludable es de 5 gramos/día , siendo óptimo el consumo inferior a 3 gramos/día. Esta última cantidad es la que recomienda la dieta DASH, debiendo ser prioritario alcanzar este objetivo en pacientes hipertensos.

 

Bibliografía

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PUBLICACIONES


«El estilo de vida cardiosaludable»

AUTORES: Instituto Puleva de Nutrición

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