La dieta mediterránea pierde terreno en España: lo que revela el estudio HERMEX

CASANDRA MADRIGAL ARELLANO
Doctora en Nutrición y Ciencia de los Alimentos por la Universidad de Granada
Colaboradora de la Fundación Iberoamericana de Nutrición FINUT y de SNH Global


La dieta mediterránea es el estilo alimentario tradicional de varios países del Mediterráneo, caracterizado por un alto consumo de alimentos de origen vegetal y cereales integrales, uso predominante de aceite de oliva, ingesta moderada de lácteos fermentados, consumo regular de pescado y ocasional de aves. Los huevos se consumen hasta cuatro veces por semana, la carne roja en pequeñas cantidades y el vino en niveles bajos o moderados, generalmente durante las comidas. Este patrón dietético ha sido ampliamente reconocido por su elevada calidad nutricional y sus efectos beneficiosos sobre la salud, incluyendo la reducción de la mortalidad total y el riesgo de múltiples enfermedades crónicas, como determinados cánceres, deterioro cognitivo y síndrome metabólico.

Antecedentes

En España se ha observado un desplazamiento hacia patrones alimentarios más occidentalizados, especialmente entre la población joven, asociado a cambios socioeconómicos y la globalización. Esta transición se vincula con una menor calidad de la dieta, particularmente en la elección de grasas y carbohidratos. La evidencia indica que la calidad de las grasas (insaturadas frente a saturadas y trans) y de los carbohidratos (priorizando fuentes ricas en fibra y con bajo índice glucémico), es más relevante para el control del peso que la cantidad total de cada macronutriente.

Estudios como Antropometría, ingesta y balance energético en España (ANIBES) han mostrado que individuos con sobrepeso, obesidad o adiposidad abdominal presentan una ingesta menos adecuada de cereales integrales, frutas y verduras, junto con un mayor consumo de alcohol en hombres. Estas desviaciones respecto al patrón mediterráneo subrayan la necesidad de intervenciones dietéticas adaptadas a las características demográficas y de salud de la población.

El estudio

Se realizó un estudio transversal utilizando datos del proyecto Harmonizing Equations of Risk in Mediterranean Countries – Extremadura (HERMEX), diseñado para analizar la elevada carga de enfermedades cardiovasculares en Extremadura.

En este contexto, el estudio tuvo como objetivo: (I) caracterizar los niveles de adherencia a la dieta mediterránea y la ingesta de distintos grupos de alimentos; y (II) analizar diferencias en dichos niveles según la edad y el estado de peso en una muestra representativa de 2833 adultos.

Participantes: 2833 adultos de 25–79 años, seleccionados por criterios de residencia y consentimiento informado.

Datos recogidos: Sociodemográficos mediante entrevista, mediciones antropométricas estandarizadas para calcular el índice de masa corporal (IMC) y clasificar el estado ponderal, e ingesta energética mediante cuestionario semicuantitativo de frecuencia alimentaria de 157 ítems, para estimar alimentos, energía y nutrientes.

Evaluación de la dieta: Comparación con recomendaciones nacionales del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y medición de la adherencia a la dieta mediterránea mediante el MedDietScore.

Análisis estadístico: Estadísticas descriptivas y ANCOVA, ajustando por edad, sexo, situación laboral y tabaquismo, con significación p ≤ 0,05.

Resultados del estudio

El estudio revela que los participantes presentan una adherencia media-alta a la dieta mediterránea, sin diferencias relevantes entre los grupos clasificados por IMC. En general, la ingesta de alimentos como los cereales, legumbres, frutos secos, pescado, marisco, lácteos, huevos, aves y aceite de oliva coincide con las recomendaciones nacionales españolas. No obstante, se observaron carencias importantes, sobre todo en el consumo de frutas y verduras, cuya media (2,5 raciones/día) está muy por debajo de las 5 raciones recomendadas. Esta baja ingesta coincide con otros estudios españoles y es especialmente preocupante por su relación con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, cáncer y mortalidad.

Asimismo, se observó un exceso en el consumo de carne roja y procesada, especialmente en personas con obesidad, un patrón descrito también en otras cohortes mediterráneas y asociado sistemáticamente a un mayor riesgo cardiometabólico. A pesar de ello, en esta muestra el cumplimiento del patrón mediterráneo fue superior al descrito en investigaciones previas realizadas en España, lo que podría deberse a características socioculturales y demográficas de la población estudiada, compuesta mayoritariamente por adultos de mediana y avanzada edad.

En relación con el consumo energético y la distribución de grupos de alimentos, no se observaron diferencias sustanciales entre categorías de IMC, salvo en la ingesta de frutos secos y vino tinto. El alcohol, consumido en niveles moderados (8,1 g/día), sigue siendo un componente controvertido: mientras algunos trabajos sugieren un papel cardioprotector en el contexto mediterráneo, evidencia reciente indica que incluso consumos bajos pueden incrementar el riesgo de ciertos cánceres y la mortalidad total.

Un hallazgo relevante es que la adherencia a la dieta mediterránea no varió entre categorías de IMC, lo que contrasta con estudios longitudinales como ATTICA, que relacionan una mayor adherencia con un menor IMC a largo plazo. Estas discrepancias pueden explicarse por diferencias en el diseño del estudio y por el hecho de que los análisis transversales reflejan hábitos en un momento puntual, mientras que los patrones dietéticos sostenidos ejercen mayor influencia sobre el peso corporal.

La mayoría de los participantes presentó una adherencia media o alta a la dieta mediterránea, con valores superiores a los descritos en otros estudios nacionales. Esto podría deberse a factores regionales, socioculturales o al mayor peso de iniciativas locales de salud pública, además de la tendencia de los adultos de mayor edad a mantener patrones alimentarios tradicionales.

En términos nutricionales, un 17 % de los participantes superó la ingesta proteica recomendada. Las grasas aportaron el 48 % de la energía total, una cifra elevada pero compatible con el patrón mediterráneo, destacando un alto consumo de grasas monoinsaturadas (MUFA), que alcanzaron el 24 %, valores superiores a los observados en otras cohortes mediterráneas. Sin embargo, la ingesta de grasas saturadas y poliinsaturadas también fue elevada. Aunque sustituir grasas saturadas por insaturadas, especialmente PUFA, puede mejorar la salud cardiometabólica, el bajo aporte de carbohidratos (35,4 % de la energía total) podría resultar desfavorable, ya que las dietas altas en grasas y bajas en carbohidratos pueden afectar al control del peso a corto y largo plazo.

Conclusiones

El estudio muestra que, aunque los adultos españoles de mediana y avanzada edad presentan una adherencia media-alta a la dieta mediterránea, persisten desequilibrios importantes en su patrón alimentario. Destaca una ingesta insuficiente de frutas, verduras, cereales integrales y fibra, junto con un consumo elevado de carne roja y grasas saturadas, especialmente entre los hombres. Estas carencias resultan preocupantes en un contexto con alta prevalencia de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas.

Desde la perspectiva de salud pública, fortalecer la adherencia a la dieta mediterránea mediante intervenciones dirigidas podría mejorar la calidad global de la dieta y contribuir a disminuir la carga de enfermedades cardiovasculares y metabólicas en esta población.

Fuente
El artículo está disponible en el siguiente enlace (versión original en inglés).

Referencia
Nebot-Valenzuela, E., Aparicio, V. A., Morán, L. J., Flor-Alemany, M., Fernández-Bergés, D., Nestares, T., & Felix-Redondo, F. J. (2025). Food group intake and Mediterranean diet adherence among a representative sample of Spanish middle-aged and older adults. Are we still on track? The HERMEX study. Nutrition, metabolism, and cardiovascular diseases: NMCD, 104415. Advance online publication. https://doi.org/10.1016/j.numecd.2025.104415

Elaboración y revisión del artículo científico
El presente contenido ha sido elaborado y revisado por colaboradores de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y de SNH Global

PUBLICACIONES


«La leche como vehículo de salud para la población»

Autores: FEN – FINUT

También le puede interesar

Lácteos y cáncer de mama: descubre la evidencia científica más reciente y completa

Lácteos enriquecidos en proteínas: prevención de fragilidad y dependencia en personas mayores

Consumo de productos lácteos y su relación con la composición corporal en niños y adolescentes

Actualización sobre APLV en Pediatría: claves diagnósticas y novedades en el manejo dietético

¿Quiere recibir las novedades del Blog?
Suscríbase aquí
close-link