Lácteos fortificados con vitamina D: evidencia actual y beneficios para tu salud

MARÍA JOSÉ SOTO MÉNDEZ
Doctora en Nutrición y Ciencia de los Alimentos por la Universidad de Granada
Colaboradora de la Fundación Iberoamericana de Nutrición FINUT


La vitamina D desempeña roles críticos tanto en la salud ósea como en funciones no esqueléticas, en el sistema cardiometabólico, en el sistema inmune y en la función de la insulina, aunque los mecanismos no están completamente claros. Una revisión sistemática y metaanálisis reciente que incluye 35 ensayos clínicos aleatorizados ha evaluado si la fortificación de productos lácteos con vitamina D es efectiva para mejorar las concentraciones de 25-hidroxivitamina D [25(OH)D] en la población.

Antecedentes

Aunque no hay un consenso claro sobre las recomendaciones de ingesta de vitamina D o los valores séricos a nivel internacional, en algunos países como el Reino Unido se define que concentraciones de 25(OH)D inferiores a 25 nmol/L están asociadas con un mayor riesgo de deficiencia de vitamina D, que puede conllevar un aumento del riesgo de raquitismo en niños pequeños y osteomalacia en adultos.

A pesar de que se ha establecido una ingesta de referencia de 10 µg/día de vitamina D para la población general, existe una dificultad conocida para alcanzar esta recomendación simplemente desde fuentes alimentarias naturales. De acuerdo con el Comité Asesor Científico sobre Nutrición en Reino Unido, la ingesta de esta cantidad de vitamina D asegura que el 97,5% de la población pudiera lograr y mantener una concentración de 25(OH)D superior a 25 nmol/L cuando la exposición al sol es limitada. La prevalencia de concentraciones bajas de 25(OH)D en muchas poblaciones, combinada con la dificultad de alcanzar las ingestas recomendadas únicamente desde alimentos no fortificados, ha generado interés en identificar vehículos alimentarios adecuados para la fortificación con vitamina D como estrategia de salud pública.

Los productos lácteos, incluyendo leche, yogur y queso, son candidatos prometedores para la fortificación con vitamina D. No solo son alimentos básicos en muchas dietas tradicionales, sino que también han demostrado ser vehículos de fortificación exitosos en países con políticas de fortificación con vitamina D establecidas, como Finlandia, Estados Unidos y Canadá, mejorando la ingesta y el estado de vitamina D en poblaciones.

El objetivo de esta revisión sistemática y metaanálisis fue examinar específicamente la eficacia de productos lácteos fortificados con vitamina D (leche, yogur y queso) en mejorar las concentraciones de 25(OH)D, proporcionando una actualización cuantitativa crucial mediante la inclusión de un número mayor de ensayos clínicos aleatorizados recientes y relevantes que utilizan productos lácteos fortificados como intervención, permitiendo análisis con un alto grado de especificidad enfocado únicamente en estos productos en lugar de combinar resultados entre diferentes matrices alimentarias.

El estudio

Esta revisión sistemática y metaanálisis se realizó de acuerdo con el Manual de Cochrane para Revisiones Sistemáticas de Intervenciones y fue registrada PROSPERO. Se utilizaron las bases de datos de Medline (PubMed), Embase y Web of Science desde el inicio hasta octubre de 2024, complementándose con búsquedas manuales de referencias. Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados en población general sin restricciones de edad, sexo o etnia, donde los grupos de intervención consumieran productos lácteos fortificados con vitamina D y los grupos control consumieron productos lácteos sin fortificar, con medición de concentraciones de 25(OH)D y que fueran publicados en inglés.

De un total inicial de 224 artículos identificados, después de eliminar duplicados y aplicar los criterios de elegibilidad, se incluyeron 35 ensayos clínicos aleatorizados involucrando 4,965 participantes en total, siendo 2,526 en los grupos de intervención y 2,439 en los grupos control. Los resultados muestran 10 ensayos en niños (edad media 9,0 ± 3,3 años) y 25 en adultos (edad media 46,1 ± 16,5 años). Más de la mitad de los ensayos se realizaron en países de Asia, seguidos por Europa, América del Norte y Oceanía.

Resultados del estudio

Los productos lácteos fortificados demostraron efectividad significativa para mejorar el estado de vitamina D. La leche o leche en polvo fortificada con vitamina D3 aumentó las concentraciones de 25(OH)D en una diferencia media de 18,31 nmol/L (IC 95%: 13,30-23,33), basado en 15 ensayos, mientras que la leche o leche en polvo fortificada con vitamina D2 mostró un aumento de 11,61 nmol/L (IC 95%: 9,31-13,91), aunque estos últimos resultados se basaron únicamente en tres ensayos.

Cuando el tipo de vitamina D no estaba especificado, la diferencia media fue de 13,59 nmol/L (IC 95%: 8,54-18,64), basado en ocho ensayos. El yogur o bebidas de yogur fortificadas con vitamina D3 mostró los aumentos más consistentes, con una diferencia media de 26,22 nmol/L (IC 95%: 18,67-33,77) en 11 ensayos. Cuando el tipo de vitamina D no se especificaba en bebidas de yogur, la diferencia media fue de 27,74 nmol/L (IC 95%: 16,83-38,64) en cuatro ensayos.

En contraste, el queso fortificado con vitamina D3 mostró una diferencia media de 16,78 nmol/L (IC 95%: -3,61 a 37,16), que no alcanzó significancia estadística cuando se incluyeron todos los estudios; sin embargo, cuando se excluyó uno de los cinco ensayos disponibles mediante análisis de exclusión secuencial, el resultado se volvió significativo con una diferencia media de 24,13 nmol/L (intervalo de confianza del 95%: 4,69-43,58). La dosis de vitamina D consumida por los participantes varió considerablemente, con un rango de 2,5 a 100 µg/día y una media de 25,3 ± 23,9 µg/día, siendo estas dosis generalmente superiores a la ingesta de referencia de 10 µg/día establecida para el Reino Unido. La duración mediana de los ensayos fue de 12 semanas, con un rango de 4 a 104 semanas. La meta-regresión reveló una asociación positiva y estadísticamente significativa entre el índice de masa corporal de los participantes en la línea base y el cambio en concentraciones de 25(OH)D, sugiriendo que los participantes con mayor índice de masa corporal experimentaron incrementos mayores en vitamina D cuando consumían productos fortificados, probablemente debido a sus menores concentraciones basales de vitamina D.

Conclusiones

Esta revisión sistemática y metaanálisis proporciona evidencia actualizada de que el consumo de productos lácteos fortificados con vitamina D, especialmente leche y yogur, es efectivo para aumentar las concentraciones de 25(OH)D en la población.

Los hallazgos sugieren que la fortificación de productos lácteos tiene potencial como estrategia de salud pública para mejorar el estado de vitamina D y abordar la deficiencia de vitamina D, particularmente en poblaciones con ingesta insuficiente.

Se requieren más estudios para confirmar la efectividad del queso fortificado. Además, los autores enfatizaron que estudios de modelización adicionales son necesarios para simular el efecto de la fortificación con vitamina D en una variedad amplia de productos lácteos sobre la ingesta de vitamina D y la respuesta en concentraciones de 25(OH)D, considerando los datos poblacionales de consumo de productos lácteos y el uso de suplementos.

Fuente
El artículo está disponible en el siguiente enlace (versión original en inglés).

Referencia
Wong CL, Givens DI, Turpeinen AM, Liu X, Guo J. Is Vitamin D Fortification of Dairy Products Effective for Improving Vitamin D Status? A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomised Controlled Trials. Nutrients. 2025;17:3757. doi:10.3390/nu17233757.

Elaboración y revisión del artículo científico
El presente contenido ha sido elaborado y revisado por colaboradores de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT)

PUBLICACIONES


«Nutrición Hospitalaria. Leche y productos lácteos como vehículos de calcio y vitamina D: papel de las leches enriquecidas»

Autores: Jesús Rodríguez Huertas, Avilene Rodríguez Lara, Olivia González Acevedo y María Dolores Mesa

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