Lácteos enriquecidos en proteínas: prevención de fragilidad y dependencia en personas mayores

JENNIFER BERNAL
Doctora en Nutrición y Ciencias Interdisciplinarias por la Universidad Simón Bolívar
Colaboradora de la Fundación Iberoamericana de Nutrición FINUT


El envejecimiento conlleva un mayor riesgo de malnutrición proteica, un problema que puede derivar en pérdida de masa muscular, fragilidad física, deterioro funcional y dependencia. La malnutrición proteica ocurre cuando una persona no consume suficiente proteína para mantener el buen funcionamiento del cuerpo, afectando especialmente a los adultos mayores. Este riesgo se incrementa de forma más notable a partir de los 80 años, etapa en la que los efectos de una ingesta inadecuada pueden acelerarse, dificultando la recuperación ante enfermedades, aumentando el riesgo de caídas y acelerando la pérdida de autonomía.

Antecedentes

La importancia de la proteína en la dieta de las personas mayores ha sido ampliamente reconocida por organismos internacionales. Las guías europeas recomiendan una ingesta mínima de 1.0 g de proteína por kilo de peso corporal al día, mientras que las más recientes Recomendaciones Nutricionales Nórdicas, adoptadas por países como Noruega, sugieren elevar esa cifra hasta 1.2–1.5 g/kg/día para prevenir el deterioro funcional asociado al envejecimiento.

A pesar de estas recomendaciones, los estudios muestran que más de la mitad de los adultos mayores que viven en la comunidad no alcanzan estas cifras. Las estrategias habituales, como el uso de suplementos comerciales o la entrega de folletos informativos, no siempre logran modificar los hábitos alimentarios de este grupo. De ahí la necesidad de explorar nuevas intervenciones más personalizadas, adaptadas a las preferencias, capacidades y condiciones reales de los mayores, que favorezcan una mejor adherencia y eficacia nutricional.

El Estudio

El artículo de Buhl y colaboradores, “Suplementos proteicos personalizados y diseñados conjuntamente con productos lácteos integrales en un ensayo controlado aleatorio: investigación sobre el éxito y la aceptabilidad en adultos mayores de 80 años que viven en la comunidad”, publicado en Clinical Nutrition ESPEN, expone los resultados de un estudio dirigido por investigadores del Centro para el Envejecimiento Activo y Saludable de la Universidad del Sur de Dinamarca. El objetivo fue evaluar la eficacia y aceptación de una estrategia de suplementación proteica individualizada, utilizando productos lácteos de consumo habitual, durante un periodo de 16 semanas.

La intervención se dividió en dos fases. En la primera fase, se identificó a personas con ingestas proteicas inferiores al mínimo recomendado (1.0 g/kg/día) y se les ofreció asesoría nutricional personalizada. En la segunda fase, los participantes fueron asignados aleatoriamente a tres grupos:

a. Suplementación proteica + ejercicio,
b. Suplementación sola, o
c. Brindar recomendaciones generales.

El plan de suplementación fue co-diseñado según las preferencias, necesidades nutricionales y condiciones de salud de cada participante, considerando factores que suelen afectar la alimentación en adultos mayores. Entre ellos se incluyeron problemas dentales (como la pérdida de piezas dentales o prótesis mal ajustadas), dificultades para masticar o tragar (disfagia), sequedad bucal, alteraciones del apetito, y síntomas gastrointestinales leves como estreñimiento o saciedad temprana. Para facilitar la adherencia, se seleccionaron productos lácteos de fácil acceso comercial, variados en sabor y textura, como leche, yogures, queso tierno, requesón, batidos proteicos y bebidas lácteas enriquecidas.

Resultados

Los hallazgos revelaron no solo una mejora general en la ingesta proteica entre quienes recibieron la intervención, sino también diferencias significativas entre los grupos, así como variaciones individuales según el estado de salud, el nivel de adherencia y las condiciones personales. Asimismo, se identificaron los factores que limitaron o favorecieron el éxito de la intervención, así como la presencia de enfermedades crónicas, la necesidad de un período de optimización en los niveles de proteínas antes de la intervención y la existencia de síntomas digestivos o dificultades alimentarias.

Dentro de los principales resultados se encuentran:

1. Más de la mitad de las personas mayores presentaba malnutrición proteica al inicio del estudio. El 55,4 % de los participantes tenía una ingesta de proteínas inferior al mínimo recomendado (1.0 g/kg/día).
2. Mejora después de la asesoría nutricional. Después de una fase de orientación individualizada, el 56,9 % de los participantes logró alcanzar el nivel mínimo recomendado de consumo de proteínas, lo que les permitió avanzar a la siguiente fase del estudio.
3. Aumento de la ingesta proteica con la suplementación. En la fase 2, todos los participantes que recibieron la intervención (suplementación personalizada) aumentaron su ingesta diaria de proteínas, con una media de +0.24 g/kg/día.
4. Meta nutricional no alcanzada por todos. Solo el 47 % de los participantes que recibió suplementación alcanzó el umbral de 1.35 g/kg/día, considerado como el objetivo óptimo de éxito en el estudio.
5. Alta adherencia al protocolo. La tasa de cumplimiento fue de 94,7 %, lo que refleja una muy buena aceptación del plan de suplementación con productos lácteos.
6. Buena aceptación de los productos lácteos. Los alimentos utilizados (leche, yogures, queso, requesón, batidos) fueron bien tolerados y adaptados a las condiciones individuales, lo que facilitó su consumo regular.
7. Factores que influyeron en los resultados. El éxito de la intervención no fue uniforme entre todos los participantes. Se identificaron varios factores que condicionaron la capacidad de alcanzar los niveles óptimos de ingesta proteica:

• Número de enfermedades crónicas. Las personas con mayor carga de enfermedades, como la diabetes, hipertensión, enfermedades digestivas o artrosis, mostraron menor consumo de proteínas, posiblemente debido a restricciones alimentarias, efectos secundarios de medicamentos o fatiga generalizada.
• Necesidad de fase de optimización previa. Aquellos participantes que requerían una fase inicial para mejorar su ingesta proteica habitual (<1.0 g/kg/día) tuvieron más dificultades para alcanzar la meta de 1.35 g/kg/día durante la intervención. Esto sugiere que una ingesta de proteínas inicialmente muy baja puede requerir de estrategias más intensivas o prolongadas.
• Presencia de síntomas relacionados con la alimentación. Problemas como la sequedad bucal, saciedad temprana, molestias gastrointestinales, dificultades para masticar o tragar, afectaron la cantidad y el tipo de alimentos que los participantes podían consumir cómodamente, incluyendo las proteínas.
• Bajo apetito. Los participantes que presentaron menos apetito tuvieron menor adherencia espontánea al consumo de proteínas, lo cual podría requerir intervenciones adicionales de apoyo conductual o médico.

Conclusiones

El estudio respalda la eficacia de una intervención nutricional personalizada basada en alimentos de consumo habitual, como los productos lácteos, para mejorar la ingesta de proteínas en adultos mayores de 80 años. Esta estrategia demuestra ser una alternativa viable, segura y bien aceptada, especialmente cuando se adapta a las preferencias y condiciones individuales de cada persona.
Sin embargo, alcanzar niveles óptimos de ingesta proteica, como los recomendados por las guías europeas, continúa siendo un desafío, en particular para aquellos con múltiples comorbilidades, bajo apetito o síntomas que interfieren con la alimentación. Estos hallazgos subrayan la necesidad de enfoques más integrales y sostenidos en el tiempo, que combinen orientación nutricional especializada, seguimiento continuo y adaptación progresiva de la intervención según las necesidades del adulto mayor.

Resalta la importancia de incluir asesoramiento nutricional individualizado como parte de las estrategias preventivas para evitar la sarcopenia y promover el envejecimiento saludable.

Fuente
El artículo está disponible en el siguiente enlace (versión original en inglés).

Referencia
Buhl, S. F., Piccinini, I. M., Beck, A. M., Serena, A., Vach, W., & Caserotti, P. (2025). Co-designed, personalised protein supplementation with whole-food dairy products in a randomised controlled trial: An investigation of success and acceptability in≥ 80 years old community-dwelling adults. Clinical Nutrition ESPEN.

Elaboración y revisión del artículo científico
El presente contenido ha sido elaborado y revisado por colaboradores de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT)

PUBLICACIONES


«El estilo de vida cardiosaludable»

Autores: Instituto Puleva de Nutrición

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