Consumo de leche en prevención de accidentes cerebrovasculares: ¿qué aporta la evidencia más reciente?

CASANDRA MADRIGAL ARELLANO
Doctora en Nutrición y Ciencia de los Alimentos por la Universidad de Granada
Colaboradora de la Fundación Iberoamericana de Nutrición FINUT y de SNH Global


El ictus representa un importante problema de salud pública en Japón, donde constituye una de las principales causas de muerte y genera una elevada carga para el sistema sanitario. Entre los factores de riesgo modificables, la alimentación desempeña un papel fundamental en su prevención. En este contexto, un consumo elevado de sodio se asocia con hipertensión arterial, uno de los principales factores de riesgo de ictus, mientras que los niveles de colesterol también se han relacionado con el desarrollo de esta enfermedad. Por ello, mantener una alimentación saludable constituye una estrategia clave para reducir su incidencia.

Antecedentes

Los productos lácteos forman parte de una dieta equilibrada y están incluidos en las recomendaciones dietéticas de numerosos países. En Japón, la guía alimentaria oficial Spinning Top recomienda consumir dos raciones diarias de productos lácteos. Además de haberse asociado con un menor riesgo de diabetes tipo 2, obesidad e hipertensión, diversos metaanálisis indican que el consumo habitual de leche se relaciona con un menor riesgo de ictus. En la población japonesa, su consumo diario también se ha vinculado con un retraso en la aparición de esta enfermedad y con una menor mortalidad por esta causa.

La recomendación de dos raciones diarias de productos lácteos equivale aproximadamente a una ingesta de 180 g de leche al día. La leche destaca por su elevado valor nutricional y por aportar minerales como calcio, potasio y magnesio, nutrientes que se han asociado con un menor riesgo de hipertensión e ictus. Sin embargo, el consumo medio de leche y de productos lácteos entre los adultos japoneses es de 61,8 g/día y 108,3 g/día, respectivamente, lo que sugiere que la ingesta de productos lácteos en esta población podría ser insuficiente.

Ante esta situación, aumentar el consumo de leche hasta alcanzar la recomendación dietética podría constituir una estrategia potencial para contribuir a la prevención del ictus y reducir la carga económica asociada a esta enfermedad. Con este objetivo, los investigadores desarrollaron un modelo de simulación para estimar los posibles beneficios sanitarios y económicos derivados de incrementar el consumo de leche en la población japonesa.

El estudio

Para estimar el impacto que tendría aumentar el consumo de leche sobre la prevención del ictus en Japón, los investigadores desarrollaron un modelo de simulación que reprodujo la evolución de una cohorte de adultos japoneses de entre 30 y 79 años durante un periodo de 10 años. El modelo permitió analizar la incidencia del ictus, la mortalidad asociada y el gasto sanitario nacional en diferentes escenarios de consumo de leche.

Se evaluaron dos estrategias de intervención con el objetivo de alcanzar la recomendación de consumir 180 g de leche al día, equivalente a las dos raciones diarias de productos lácteos recomendadas en Japón. En un escenario, el incremento del consumo se producía de forma inmediata, mientras que en el otro se alcanzaba de manera progresiva a lo largo de diez años. Ambos se compararon con un escenario de referencia en el que el consumo de leche permanecía sin cambios.

El modelo incorporó información procedente de bases de datos públicas y de la literatura científica, incluyendo datos sobre la incidencia, prevalencia y mortalidad por ictus, el riesgo de recurrencia, el efecto del consumo de leche sobre el riesgo de ictus y los costes sanitarios asociados a la enfermedad. Además, se realizaron análisis de sensibilidad para comprobar la solidez de los resultados ante posibles variaciones en los principales parámetros del estudio.

Resultados

Durante el periodo de simulación de 10 años, el escenario de referencia estimó cerca de 1,76 millones de casos de ictus y más de 267 000 muertes relacionadas con esta enfermedad en Japón, además de un gasto sanitario superior a los 51 000 millones de dólares. En todos los grupos de edad, los hombres presentaron una mayor incidencia y mortalidad por ictus que las mujeres, así como un mayor gasto sanitario asociado. La mayor carga de la enfermedad se concentró en la población de entre 70 y 79 años.

Los resultados del modelo muestran que alcanzar la ingesta recomendada de productos lácteos mediante un mayor consumo de leche podría reducir de forma significativa el impacto del ictus. En el escenario en el que el incremento del consumo de leche se producía de forma inmediata, se estimó que podrían evitarse más de 123 000 casos de ictus y cerca de 19 000 muertes durante el periodo de estudio, junto con una reducción del 5,1 % del gasto sanitario asociado.

Cuando el aumento del consumo de leche se alcanzaba de forma progresiva a lo largo de diez años, también se observaron beneficios relevantes. En este escenario, el modelo estimó que podrían evitarse más de 56 000 casos de ictus y alrededor de 8 500 muertes, además de una reducción del 2,2 % del gasto sanitario.

En ambos escenarios, los beneficios fueron más acusados en los hombres y en las personas de mayor edad, especialmente entre los 70 y los 79 años. Los análisis de sensibilidad confirmaron la solidez de los resultados, aunque identificaron como principal fuente de incertidumbre la magnitud de la asociación entre el consumo de leche y la reducción del riesgo de ictus.

Discusión

Los resultados de este estudio sugieren que alcanzar la recomendación de consumir dos raciones diarias de productos lácteos mediante una ingesta de 180 g de leche al día podría contribuir a reducir la incidencia y la mortalidad por ictus, además de disminuir el gasto sanitario asociado durante un periodo de 10 años. Los beneficios absolutos fueron especialmente relevantes en las personas de mayor edad, que concentraron la mayor reducción del gasto sanitario. Sin embargo, las mayores reducciones relativas se observaron en los adultos más jóvenes, probablemente debido a su menor consumo inicial de productos lácteos.

Asimismo, los hombres presentaron una mayor incidencia y mortalidad por ictus, así como un mayor gasto sanitario que las mujeres, lo que, según los autores, podría estar relacionado con una menor ingesta inicial de productos lácteos.

Aunque las recomendaciones dietéticas japonesas hacen referencia al consumo total de productos lácteos, este estudio evaluó específicamente el aumento del consumo de leche como estrategia de intervención. Esta elección se fundamenta en la evidencia disponible, que muestra una asociación inversa entre el consumo de leche y el riesgo de ictus, especialmente en poblaciones del este de Asia.

La posible asociación entre el consumo de leche y un menor riesgo de ictus podría explicarse, al menos en parte, por su composición nutricional. La leche aporta calcio, potasio y magnesio, nutrientes que se han relacionado con una menor presión arterial y un menor riesgo de ictus. Asimismo, sus proteínas y péptidos bioactivos también podrían contribuir a ejercer efectos antihipertensivos.

No obstante, aunque la leche contiene ácidos grasos saturados, cuyo consumo excesivo puede aumentar los niveles de colesterol, el estudio destaca que la ingesta media de estos nutrientes en la población japonesa se mantiene por debajo de las recomendaciones. Incluso si el consumo de leche aumentara hasta los 180 g diarios, no se superaría el límite recomendado de grasas saturadas. Por ello, los autores concluyen que un consumo moderado de leche, dentro de una alimentación equilibrada, podría contribuir a la prevención del ictus gracias al efecto conjunto de sus nutrientes.

Según los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Japón (2023), el consumo de leche y de productos lácteos en la población adulta continúa siendo relativamente bajo y presenta una elevada variabilidad, con una proporción importante de personas que consume poca o ninguna leche. A partir de estos datos, un modelo de simulación estimó que aumentar la ingesta de productos lácteos podría reducir hasta un 7,9 % el gasto sanitario nacional asociado al ictus.

Los autores señalan que este impacto podría ser incluso mayor, ya que el análisis no incluyó los costes de los cuidados de larga duración. En Japón, el ictus constituye una de las principales causas de dependencia y tiene un importante impacto sobre la calidad de vida. Además, un mayor consumo de leche se ha asociado con mejores resultados cognitivos tras un ictus, lo que podría contribuir a reducir la necesidad de cuidados y aliviar la carga sobre el sistema sanitario.

Aunque el consumo de leche ha disminuido durante la última década, promover su ingesta podría constituir una estrategia coste-efectiva para mejorar la salud pública. Para ello, sería necesario incorporar medidas como la educación nutricional, el apoyo institucional y mejoras en el entorno alimentario que facilitaran un mayor consumo de leche en la población.

Asimismo, los autores plantean que incorporar productos lácteos a la dieta japonesa, dentro de un patrón alimentario equilibrado, podría mejorar tanto la calidad de la alimentación como la salud de la población. Además, un consumo adecuado de yogur se ha asociado con beneficios económicos derivados de la prevención de la diabetes tipo 2.

Conclusión

Los resultados de esta simulación, basada en un seguimiento de 10 años de adultos japoneses de entre 30 y 79 años, sugieren que aumentar el consumo de leche hasta los 180 g diarios, en línea con las recomendaciones dietéticas de Japón, podría reducir un 7 % la incidencia y la mortalidad por ictus, además de disminuir un 5,1 % el gasto sanitario nacional.

Fomentar el consumo recomendado de productos lácteos mediante educación nutricional, ayudas económicas y un entorno alimentario favorable podría contribuir tanto a la prevención del ictus como a reducir la carga económica sobre el sistema sanitario. Estos hallazgos aportan evidencia científica para el desarrollo y el diseño de futuras estrategias de salud pública basadas en el cumplimiento de las recomendaciones dietéticas.

Fuente
El artículo está disponible en el siguiente enlace (versión original en inglés).

Referencia
Wakayama, R., Araki, M., Nakamura, M., & Ikeda, N. (2026). Projected Health and Economic Impacts of Achieving the Recommended Dairy Intake in Japan: A Simulation Study of Increased Milk Consumption for Stroke Prevention. Nutrients, 18(6), 906. https://doi.org/10.3390/nu18060906

Elaboración y revisión del artículo científico
El presente contenido ha sido elaborado y revisado por colaboradores de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y de SNH Global

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«El estilo de vida cardiosaludable»

Autores: Instituto Puleva de Nutrición

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