¿Qué nutrientes de los productos lácteos contribuyen a la prevención de enfermedades?
JENNIFER BERNAL
Investigadora.Grupo de Excelencia en Investigación “Nutrición para la Vida”
Dpto. Ciencias Farmacéuticas y de la Salud. Facultad de Farmacia. Universidad San Pablo CEU
Colaboradora de la Fundación Iberoamericana de la Nutrición (FINUT)
Los productos lácteos, que incluyen una amplia variedad de alimentos como la leche líquida, el yogur, el queso y la leche en polvo, elaborados a partir de materias primas como la leche de vaca o de cabra, constituyen un componente fundamental de la ingesta de alimentos a nivel mundial. Los productos lácteos no son una simple fuente de energía y nutrientes básicos. La investigación en nutrición y salud pública reconoce cada vez más el papel de sus múltiples componentes bioactivos, como las proteínas de alto valor biológico, la lactoferrina, el ácido linoleico conjugado, el calcio, la vitamina D y/o los probióticos, que contribuyen al equilibrio fisiológico y a la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis o determinados tipos de cáncer.
En este contexto crece el interés, en el uso de los productos lácteos como estrategia en la salud pública y la nutrición clínica, para reducir el riesgo de estas enfermedades. Aunque existe evidencia de que la alimentación desempeña un papel clave en la prevención y el manejo de estas patologías, aún es necesario profundizar en el conocimiento de la función específica de cada componente que se encuentra en los productos lácteos, las interacciones entre los mecanismos de acción y las diferencias en los efectos según las poblaciones estudiadas.
Antecedentes
Durante décadas, los productos lácteos fueron valorados principalmente por su aporte de energía, proteínas de alta calidad y calcio. Sin embargo, la evidencia acumulada a partir de estudios epidemiológicos, ensayos clínicos de intervención ha ampliado esta visión, sugiriendo que el consumo moderado de lácteos puede ejercer efectos beneficiosos sobre la salud más allá de su valor nutricional básico. Diversos estudios han descrito una asociación inversa entre la ingesta de productos lácteos y el riesgo de desarrollar varias enfermedades crónicas, entre ellas la diabetes mellitus tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la osteoporosis, las fracturas, el cáncer colorrectal y el cáncer de mama, así como un posible menor riesgo de deterioro cognitivo. Estos efectos parecen estar relacionados con la acción conjunta de múltiples componentes presentes en la matriz láctea, cuyos mecanismos biológicos podrían actuar de forma complementaria y sinérgica. No obstante, la contribución específica de cada componente, las interacciones entre ellos y la variabilidad de sus efectos según el tipo de producto lácteo consumido, la cantidad ingerida y las características individuales de la población continúan siendo aspectos insuficientemente esclarecidos.
La Revisión
El artículo de Wang y colaboradores, titulado «Revisión narrativa de los componentes nutricionales, los efectos sobre la salud y los mecanismos de prevención de enfermedades de los productos lácteos», ha sido publicado en la revista Frontiers in Public Health en el año 2026.
Para su elaboración, los autores realizaron una búsqueda en tres de las principales bases de datos internacionales, PubMed, Web of Science Core Collection y Scopus, incluyendo la literatura publicada entre enero de 2010 y marzo de 2025. La calidad y la solidez de la evidencia se evaluaron mediante herramientas reconocidas, como el sistema GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation), un sistema estandarizado que permite evaluar la calidad o certeza de la evidencia científica y la fuerza de las recomendaciones.
Basándose en la evidencia científica disponible, esta revisión examina de manera integral el valor de los productos lácteos para la salud desde diferentes perspectivas: los componentes nutricionales, los mecanismos biológicos implicados, los efectos en la prevención de enfermedades y las interacciones sinérgicas entre los distintos componentes de la matriz láctea. Se presta especial atención a mecanismos como la modulación de la microbiota intestinal, la regulación de los procesos inflamatorios y del estrés oxidativo, y la mejora de la homeostasis metabólica, con el objetivo de contribuir al desarrollo de guías alimentarias basadas en la evidencia científica y al diseño de estrategias de intervención en nutrición clínica.
Resultados
La revisión organiza la evidencia disponible en torno a los grandes ejes que explican el valor de los lácteos para la salud: desde el perfil nutricional hasta los efectos preventivos frente a distintas enfermedades, pasando por los mecanismos que los hacen posibles. Los aspectos más destacados fueron:
1. Perfil nutricional complejo y rico en compuestos bioactivos
Los lácteos aportan proteínas de alto valor biológico, principalmente caseína (≈80 %) y proteínas del suero (≈20 %), que contienen todos los aminoácidos esenciales y contribuyen al crecimiento, mantenimiento y reparación de los tejidos, además de participar en funciones metabólicas e inmunitarias.
Entre sus compuestos bioactivos destaca la lactoferrina, con propiedades antimicrobianas e inmunomoduladoras, que favorece la absorción de hierro y dificulta el crecimiento de microorganismos potencialmente perjudiciales. En la fracción grasa sobresalen el ácido linoleico conjugado (CLA), asociado a la regulación metabólica y la función inmunitaria, y la membrana del glóbulo graso lácteo, de creciente interés por sus posibles beneficios para la salud.
A ello se suma un amplio aporte de vitaminas y minerales esenciales. Destacan las vitaminas A, D y del grupo B, implicadas en la visión, la salud ósea, el metabolismo energético y el sistema nervioso. Entre los minerales, el calcio y el fósforo son fundamentales para la salud ósea, mientras que el magnesio participa en el metabolismo de la glucosa y el selenio contribuye a la protección antioxidante y al funcionamiento del sistema inmunitario.
Además, los lácteos fermentados contienen probióticos y prebióticos, que ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal.
2. Mecanismos que van más allá de la nutrición básica. Los efectos de los lácteos no dependen de un único componente, sino de varios mecanismos que actúan en paralelo. Además de nutrir y aportar materiales al organismo, intervienen en el eje intestino-inmunidad, reforzando la barrera intestinal y contribuyendo a que el sistema inmunitario responda de forma equilibrada. A esto se añade una acción conjunta antioxidante y antiinflamatoria, así como el efecto antibacteriano y antiviral de proteínas como la lactoferrina, la lactoperoxidasa o las inmunoglobulinas.
3. Prevención de enfermedades metabólicas. El consumo de lácteos se asocia con beneficios sobre el peso corporal, el metabolismo de la glucosa, el perfil de grasas en sangre y la presión arterial. Según la evidencia, cada ración diaria adicional de lácteos se relaciona con 9 % menos de desarrollo de riesgo de la enfermedad cardiovascular y 7 % menos de mortalidad por cualquier causa. Los productos fermentados obtienen los mejores resultados, con una reducción del riesgo cardiovascular cercana al 15 % frente a los no fermentados.
4. Salud ósea. El calcio y la vitamina D, acompañados de los fosfopéptidos de la caseína, favorecen la mineralización del hueso y ayudan a prevenir la osteoporosis. En personas de edad avanzada, reforzar la dieta con lácteos se ha asociado con un 30 % menos de fracturas de cadera. El aporte de calcio y fósforo beneficia, además, a la salud dental.
5. Función cognitiva y prevención del cáncer. Algunas grasas presentes en la membrana del glóbulo graso de la leche ayudan a formar la mielina, la capa que recubre las neuronas y facilita la transmisión de sus señales, por lo que contribuyen a mantener la función cognitiva. En el ámbito oncológico, algunos ácidos grasos muestran un efecto protector frente a algunos tumores, demostrándose que podría reducirse en 8% el riesgo de cáncer de mama y en 15 % el colorrectal.
6. El valor de la sinergia: la matriz láctea. La revisión evidencia que los beneficios de los productos lácteos no se explican por la presencia de un único nutriente, sino por el trabajo coordinado de todos los componentes. Esa combinación de proteínas, grasas, calcio, vitaminas y compuestos bioactivos es lo que se conoce como matriz láctea, que muestra que el efecto final es mayor que la suma de las partes. Es la principal ventaja de los lácteos frente a los suplementos de un solo nutriente.
Conclusiones
Los productos lácteos son mucho más que una simple fuente de nutrientes, constituyen una matriz nutricional compleja y de elevada actividad biológica. Su valor para la salud responde a un modelo de múltiples componentes, múltiples mecanismos y múltiples efectos, que ayudan en la prevención de enfermedades metabólicas, en el cuidado de los huesos y en la posible reducción del riesgo de algunas enfermedades degenerativas y tumorales. Sobre esta base, consumir cantidades moderadas de lácteos (en torno a 1-2 raciones diarias, priorizando las opciones fermentadas o bajas en grasa) dentro de un patrón alimentario equilibrado se considera una estrategia razonable para reducir el riesgo de enfermedades crónicas a lo largo de la vida.
Los efectos de los lácteos no son iguales para todo el mundo. Influyen el metabolismo de cada persona, el equilibrio entre lo que se come y lo que se gasta y, sobre todo, el tipo de producto, según sea fermentado o no y entero o desnatado. Esta revisión narrativa reúne y ordena lo que se sabe hasta la fecha, pero no llega a ser una prueba definitiva. El trabajo apunta hacia la nutrición de precisión, adaptada a las características de cada persona, como la vía más prometedora para aprovechar plenamente el potencial de los lácteos.
Fuente
El artículo está disponible en el siguiente enlace (versión original en inglés).
Referencia
Wang M, Wang Q, Chen B and Liu J (2026). A narrative review of nutritional components, health effects, and disease prevention mechanisms of dairy products. Front. Public Health 14:1799734. doi: 10.3389/fpubh.2026.1799734
Elaboración y revisión del artículo científico
El presente contenido ha sido elaborado y revisado por colaboradores de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT)


