My Real Food, Yuka, El Coco,… ¿son fiables las “apps” de análisis de alimentos?

LUIS ALBERTO ZAMORA ESPAÑA
Dietista-nutricionista de la sección ‘Más Vale Comer’ de La Sexta
y del blog “Abriendo boca” en “El Muro” de la lasexta.com


Vivimos una época donde, en comparación con el pasado, hay una mayor concienciación sobre la salud y la población se involucra más en el manejo de ésta. Aún más desde que la tecnología y las aplicaciones para móviles y tablets, están permitiendo un acceso rápido y fácil a la información de salud en general, y nutricional en concreto. Dentro de las aplicaciones de salud o “apps de salud” más solicitadas y descargadas  están las destinadas al control de peso y las que ofrecen consejos para llevar una correcta nutrición1.

¿Es fiable la información que trasladan?

De forma general son varios los estudios que consideran que las aplicaciones (“apps”) para pacientes podrían ser capaces de mejorar la educación, el manejo de enfermedades crónicas de forma autónoma y en gran medida, permitir la monitorización a distancia de los pacientes. Pero en estos mismos estudios se observa que el contenido y la información de estas “apps” no es siempre fiable1-3.

El conocimiento de la composición nutricional de los alimentos que se incluyen en la cesta de la compra y en los menús diarios de las personas impacta positivamente en las elecciones de alimentos, haciendo la dieta más equilibrada y saludable. En este proceso el etiquetado nutricional juega un papel clave, siendo la vía de comunicación entre el alimento y el consumidor y el punto de referencia para conocer el contenido en nutrientes clave a nivel de salud pública, como la cantidad de azúcares, sal, grasas saturadas o kilocalorías4.

En este sentido, dentro de la oferta de “apps” de nutrición, la mayoría de ellas son simples aplicaciones que ofrecen una fuente de información, no diferente a las que se encuentran en libros, revistas especializadas o internet1. Como hemos señalado anteriormente, además de que muchas de ellas no ofrecen un contenido nuevo al que ya tiene acceso la población, se calcula que más de la mitad tienen una baja calidad cuando se revisan las bases científicas en las que se apoyan1.

¿Cuáles son las más conocidas y utilizadas y en que basan su puntuación y clasificación de los alimentos?

Dentro del contexto español, y atendiendo a los datos de qué aplicaciones son las más descargadas en plataformas como Google Play y App Store, encontramos algunas como Yuka, El CoCo o MyRealFood. Todas ellas hacen la promesa de facilitar la comprensión de la información nutricional de los productos y la aplicabilidad de los conocimientos para el día a día de los usuarios, como forma de una mejora en los hábitos nutricionales y su repercusión en la salud 5,6.

De forma general, las aplicaciones se basan en sistemas como NutriScore o NOVA para la puntuación y clasificación de los alimentos que albergan en sus bases de datos7-9. Dichos sistemas, aunque desarrollados por profesionales de la salud e investigadores, no están exentos de polémica en cuanto a su efectividad real como métodos de clasificación exactos10 y en la actualidad no existe un consenso científico que apoye su utilización.

NutriScore es un sistema diseñado para clasificar los alimentos según la composición nutricional del mismo, otorgándole una letra y color: A (verde claro), B (verde), C (ámbar), D (rojo), E (granate), en función de la calidad nutricional del alimento, siento la A una calidad excelente y la E una calidad muy deficiente. Su algoritmo se basa en la valoración de forma negativa del valor energético del producto, la cantidad de grasas saturadas, el azúcar y la cantidad de sal, y de forma positiva la cantidad de proteínas, fibra y el porcentaje de fruta y verdura que contenga4.

En los últimos tiempos, y a raíz de la noticia de su implantación en España como sistema de referencia de etiquetado nutricional frontal, son varios los expertos que han alzado la voz por las deficiencias que, a priori, podría tener este sistema. Desde señalar como de “mala calidad nutricional” al aceite de oliva virgen extra, por considerar que tiene un porcentaje de grasas elevado, hasta señalar como de buena calidad nutricional productos de consumo ocasional, ricos en azúcares, que con un aumento de nutrientes que puntúan positivamente, como la fibra o las proteínas, mejoran su clasificación12. Además el sistema NutriScore podría ser entendido por el consumidor como una forma de comparar alimentos diferentes entre sí, cuando tal y como está diseñado sólo serviría para comparar alimentos dentro de una misma categoría.

Otro de los sistemas utilizados para la clasificación y categorización de alimentos es el sistema NOVA. Este sistema clasifica los alimentos del 1 al 4 en función de su procesamiento, siendo NOVA 1 los mínimamente procesados, NOVA 2 los ingredientes culinarios, NOVA 3 la mezcla entre NOVA 1 y NOVA 2, y los NOVA 4 los productos “ultraprocesados”. Es decir, es un sistema básicamente fundamentado en la transformación de los alimentos y no tanto en la cantidad o identificación de los ingredientes del mismo, ni tampoco en criterios nutricionales.13 El debate queda abierto cuando a un producto se le añaden ingredientes y aditivos para mejorar su perfil nutricional, como el enriquecimiento en vitaminas, minerales o fibra. En este caso no quedaría claro si estamos ante un NOVA 3 o un NOVA 4, cuando pueda ser una estrategia de salud pública de interés para la población general.

Como hemos señalado, este sistema además tiene en cuenta la inclusión de aditivos alimentarios. De hecho, este punto es recurrente en varios de los criterios de valoración de las “apps” de nutrición, donde existen casos que simplemente clasifican como seguros o controvertidos a los aditivos, y otros que puntúan negativamente su presencia7-9. Cabe resaltar que el uso de aditivos alimentarios es seguro en las dosis estipuladas y permitidas por la legislación y por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), por lo que este tipo de criterio no responde a ninguna base científica actual para su puntuación o clasificación14-15.

Por último, cabe señalar la inclusión de criterios de puntuación positiva en alguna de las apps para las denominaciones de productos ecológicos (“bio” o “eco”) dentro del algoritmo de clasificación de los alimentos. Atendiendo a la legislación y evidencia científica actual, no se puede afirmar que un producto “bio” o “eco” sea más saludable o tenga unas características nutricionales superiores a su producto de referencia, por lo que su utilización para una puntuación positiva en términos de salud de los individuos, como en el caso anterior, no está justificado ni basado en evidencia científica suficiente16.

Conclusión

Se puede concluir que las “apps” suponen un avance social y, a priori, una ventaja para el mundo de la salud y la prevención de enfermedades. Pero queda patente el problema de que la mayoría de éstas a día de hoy, según los estudios al respecto y según lo analizado anteriormente, no son útiles desde el punto de vista de su funcionalidad, ni seguras o fiables desde el punto de vista de la evidencia científica1. Algunos autores están de acuerdo en que, si éstas se estandarizan y se mejoran acercándose a lo que demuestra la evidencia científica, en un futuro podrían ser una herramienta de gran utilidad para la sociedad y para el sistema sanitario1-3.

PUBLICACIONES


“El estilo de vida cardiosaludable”

AUTORES: Instituto Puleva de Nutrición

Bibliografía
1. San Mauro I, Gonzáles M, Collado L. Aplicaciones móviles en nutrición, dietética y hábitos saludables; análisis y consecuencia de una tendencia en alza. Nutr Hosp. 2014;30:15-24
2. Villinger K, Wahl DR, Boeing H, Schupp HT, Renner B. Tehe effectiveness of app-based mobile interventions on nutrition behaviours and nutrition-related health outcomes: A systematic review and meta-analysis. Obesity Reviews. 2019;20:1465-1484.
3. Franco RZ et al. Popular nutrition-related mobile Apps: A feature Assessment. JMIR Mhealth Uhealth 2016;4(3):e85
4. Galan P, Babio N, Salas-Salvadó J. Nutri-Score: el logotipo frontal de información nutricional útil para la salud pública de España que se apoya sobre bases científicas. Nutr Hosp 2019;36(5):1213-1222
5. Apps Store. https://www.apple.com/es/ios/app-store/ (Consultado Noviembre 2020)
6. Google Play. https://play.google.com/store/search?q=nutricion&c=apps&hl=es&gl=US (Consultado Noviembre 2020)
7. El CoCo. https://elcoco.es (Consultado Noviembre 2020)
8. Yuka. https://yuka.io/es/ (Consultado Noviembre 2020)
9. MyRealFood. https://myrealfood.app (Consultado Noviembre 2020)
10. Morales FJ, Mesías M, Delgado-Andrade C. Association betseen heat-induced chemical markers and ultra-processed foods: A case Study on Breakfast Cereals. Nutrientes 2020;12:1418
11. Nestle M. Public Health Implications of Front-of-Package Labels. Am J Public Health. 2018 March;108(3):320-321
12. https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20200905/nutriscore-admite-error-espana-marca-producto-no/517949323_0.html
13. Monteiro, C., Cannon, G., Moubarac, J., Levy, R., Louzada, M., & Jaime, P. (2018). The UN Decade of Nutrition, the NOVA food classification and the trouble with ultra-processing. Public Health Nutrition, 21(1), 5-17. doi:10.1017/S1368980017000234
14. Reglamento (CE) N° 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo del 16 de diciembre de 2008 sobre aditivos alimentarios.
15. Reglamento (UE) No 1130/2011 de la Comisión del 11 de noviembre de 2011 por el que se modifica el Reglamento (CE) no 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre aditivos alimentarios, para establecer una lista de aditivos alimentarios de la Unión autorizados para ser empleados en aditivos alimentarios, enzimas alimentarias, aromas alimentarios y nutrientes.
16. Reglamento (UE) 2018/848 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de mayo de 2018 sobre producción ecológica y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento (CE) nº 834/2007 del Consejo.

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