Dietas exentas de gluten o lactosa sin diagnóstico de intolerancia

MARÍA TERESA NESTARES PLEGUEZUELO
Profesora Titular. Departamento de Fisiología. Facultad de Farmacia. Universidad de Granada


Seguro que conoces a alguien que sigue una dieta sin gluten o sin lactosa ya que, existe una tendencia creciente a la realización de dietas que excluyen estos nutrientes. No obstante, en la mayoría de las ocasiones suelen realizarse sin un diagnóstico médico de intolerancia, basándose en la creencia de supuestos efectos beneficiosos para la pérdida de peso e incluso para el tratamiento de diversas enfermedades y apoyado, en parte, por información publicada en los medios o en redes sociales. Así, se ha asociado la dieta sin gluten al tratamiento de lupus eritematoso sistémico, dermatitis herpetiforme, síndrome del intestino irritable, artritis reumatoide, diabetes tipo 1, tiroiditis o psoriasis.

Incluso es cada vez más común encontrar recomendaciones y dietas que excluyen el gluten y/o la lactosa alegando que son sustancias tóxicas, que provocan inflamación o que no se deberían consumir de forma general por ser perjudiciales para la salud.

¿Qué funciones tienen el gluten y la lactosa?

El gluten es la fracción proteica que se encuentra de forma natural en cereales como el trigo, cebada, centeno, espelta, kamut y triticale. Es pobre en los aminoácidos lisina y metionina por lo que no tiene elevado valor biológico-nutricional, pero sí es muy interesante para la industria alimentaria porque tiene la capacidad de retener aire en la matriz proteica, lo que le confiere elasticidad y capacidad de cohesión a la masa de los productos alimentarios básicos, como el pan y la pasta.

La lactosa es un azúcar presente en la leche y productos lácteos (en menor medida dependiendo de su tratamiento), que parece tener un efecto beneficioso en la absorción intestinal de calcio1.

¿Qué consecuencias nutricionales tiene su exclusión de la dieta?

No existe ninguna duda en la comunidad científica de que el único tratamiento eficaz para la Enfermedad Celiaca consiste en llevar a cabo una dieta sin gluten estricta y de por vida. Sin embargo, se sabe que hay un elevado número de personas que siguen esta dieta sin necesidad2, lo cual puede poner en riesgo su salud. ¿Por qué? Según los estudios clínicos realizados por nuestro grupo de investigación3-5 y otros autores6,7, la dieta sin gluten que sigue la mayoría de la población celíaca y sana estudiada, es poco variada y desequilibrada porque implica la eliminación de productos básicos (como pan, harina y pasta) que son fuente importante de energía, proteína, carbohidratos y algunas vitaminas y minerales, y es deficitaria en fibra, vitamina D, calcio y magnesio. Además, los alimentos con gluten son habitualmente sustituidos por sus homólogos sin gluten, alimentos procesados de peor calidad nutricional a los que, para conseguir textura y palatabilidad, se les añaden grasas hidrogenadas y trans y azúcares simples de alto índice glucémico que promueven la obesidad, resistencia a la insulina y enfermedades cardiovasculares, entre otras8,9. También hemos comprobado entre la población que sigue una dieta sin gluten un perfil plasmático más oxidativo y proinflamatorio (mayores valores de biomarcadores oxidativos y citokinas proinflamatorias), asociado a una baja adherencia a la Dieta Mediterránea y un elevado consumo de alimentos ultraprocesados10,11. Sin embargo, una dieta sin gluten bien cumplimentada puede ser nutricionalmente equilibrada, no presentando las personas que la realizan problemas ni a corto ni a largo plazo.

El consumo de leche se ha visto afectado en los últimos años, pero hay un tipo que no para de crecer en ventas, y la causa es la etiqueta: sin lactosa. Puede que la moda “sin” o “free” tenga algo que ver en este aumento del consumo, pensando que estos productos son más digestivos o que son más buenos para su salud, pero nada más lejos de la realidad. A los productos sin lactosa se les añade lactasa, enzima encargada de romper la lactosa (disacárido) en glucosa y galactosa (monosacáridos), algo que hacen las personas sanas de forma natural en el intestino. Es imprescindible dejar claro que es preciso un adecuado diagnóstico antes de recomendar una dieta totalmente exenta de lactosa, sobre todo, de forma permanente. Eliminar la lactosa de nuestra dieta produce una deficiencia en la enzima que la digiere (lactasa), lo que puede provocar un empeoramiento posterior de la función de la misma. Además, indirectamente y a pesar de la disponibilidad en el mercado de leche y derivados sin lactosa, puede conllevar una disminución del consumo de leche y sus derivados, ricos en nutrientes y que contribuyen significativamente a alcanzar los requerimientos minerales (calcio, magnesio, fósforo, zinc, selenio) y vitaminas (A, B12, riboflavina, y ácido pantoténico) con beneficios sobre la salud ósea y cardiovascular, entre otros1. También, la eliminación de los lácteos de la dieta puede generar un déficit de galactosa, que participa en multitud de funciones del organismo que afectan al tejido nervioso, células sanguíneas, sistema inmunológico y el envejecimiento

¿Qué debo hacer si aparecen síntomas de intolerancia al gluten o a la lactosa?

A diferencia de la Enfermedad Celiaca, la intolerancia racial o adquirida a la lactosa es relativamente frecuente en nuestro medio (aunque existe bastante variabilidad, entre un 10-35% de la población según la fuente consultada12,13), si bien muy inferior a las cifras observadas en raza africana o asiática. No obstante, las personas con intolerancia a la lactosa tienen un cierto “umbral de tolerancia” que les permite tolerar cierta cantidad diaria que depende, entre otras cosas, de la cantidad de lactosa ingerida y de la fuente, siendo mejor tolerada la lactosa que proviene de derivados lácteos como el yogur gracias a la presencia de lactasa derivada de los fermentos utilizados en su fabricación14. Aunque el umbral varía de un individuo a otro, la mayoría de las personas puede tolerar 12 gramos de lactosa en una única dosis o 20-24 gramos distribuidas a lo largo del día (si se ingiere con otros alimentos) sin presentar síntomas (ver gráfico 1).


Gráfico 1. Cantidad de lactosa en gr/100gr de producto de diferentes alimentos.
Fuente: ADILAC

La mayoría de la población cree que también existe este nivel de tolerancia en los celíacos para el gluten y es muy importante tener claro que no es así. Las personas con Enfermedad Celíaca o alergia al gluten, son las que deben seguir una dieta sin gluten estricta y de por vida, sin efectuar transgresiones, puesto que es el único tratamiento disponible actualmente para su enfermedad. Aunque hay estudios en marcha, no existe tratamiento farmacológico ni vacunas para esta enfermedad.

Es necesario, desde el punto de vista nutricional, recuperar el seguimiento de dietas variadas a través de la educación y la información basada en la evidencia científica, desterrando mitos y desinformación.

En resumen…

El gluten y la lactosa no son tóxicos y no está demostrado el beneficio de su exclusión de la dieta habitual, salvo que exista una alergia o intolerancia a los mismos.
La exclusión injustificada del gluten y/o la lactosa de la alimentación habitual aumenta el riesgo de desequilibrio y deficiencias nutricionales, especialmente en niños, grupo de población más susceptible.
• La dieta sin gluten en celíacos debe realizarse de forma estricta en todo momento y debe basarse, fundamentalmente, en alimentos que por su naturaleza no contengan gluten como son las verduras, frutas, legumbres, lácteos, carnes, pescados, huevos y cereales sin gluten combinándolos de forma variada y equilibrada para lograr así una dieta saludable.
• La intolerancia a la lactosa no suele seguir la norma del “todo o nada”; se tolera una cierta cantidad, variable para cada individuo. Sin embargo, los celíacos no deben ingerir NADA de gluten.
• Si aparecen síntomas de intolerancia tras la ingesta de alimentos con gluten, lactosa u otros nutrientes, se debe siempre acudir a un profesional de la salud que diagnostique la intolerancia y en caso afirmativo derivarle a un dietista nutricionista que le realice una planificación dietética y nutricional adecuada.

PUBLICACIONES


“La leche, mejor fuente de calcio en todas las etapas”

AUTORES: Instituto Puleva de Nutrición

Bibliografía
1. Baró L, Lara Villoslada F y Plaza J (2017). Leche y derivados lácteos. En Tratado de Nutrición, capítulo 2, volumen 3. Gil A, editor. Panamericana, Madrid, España.
2. King J, Jeong J, Underwood F, Quan J, Panaccione N, Windsor J, Coward S, deBruyn J, Ronksley P, Shaheen A, Quan H, Godley J, Veldhuyzen S, Lebwohl B, Ng S, Ludvigsson J and Kaplan G (2020) Incidence of Celiac Disease Is Increasing Over Time: A Systematic Review and Meta-analysis. Am J Gastroenterol 2020; 00:1–19.
2. Gil A and Ortega R (2019). Introduction and Executive Summary of the Supplement, Role of Milk and Dairy Products in Health and Prevention of Noncommunicable Chronic Diseases: A Series of Systematic Reviews. Advances in Nutrition, Volume 10, Issue suppl_2, Pages S67–S73.
3. García Soto L, Martín-Masot R, Nestares MT, Maldonado J. (2019). Analysis of the gluten-free menus served in school canteens: are they balanced?. Nutr Hosp. 26: 912-918
4. Nestares T, Martín-Masot R, Labella A, Aparicio V, Flor-Alemany M, López-Frías M & Maldonado J. (2020). Is a gluten-free diet enough to maintain a correct iron metabolism in young patients with celiac disease? Nutrients 21;12(3):844.
5. Martín-Masot R, Nestares T, Díaz-Castro J, López-Aliaga I, Alférez MJ, Moreno J & Maldonado J, Multifactorial Etiology of Anemia in Celiac Disease and Effect of Gluten-Free Diet: A Comprehensive Review. Nutrients 2019, 23 (11):2557.
6. Lionetti, E.; Antonucci, N.; Marinelli, M.; Bartolomei, B.; Franceschini, E.; Gatti, S.; Catassi, G.N.; Verma, A.K.; Monachesi, C.; Catassi, C. Nutritional status, dietary intake, and adherence to the mediterranean diet of children with celiac disease on a gluten-free diet: A case-control prospective study. Nutrients 2020, 12, 1, 143.
7. Penagini, F.; Dilillo, D.; Meneghin, F.; Mameli, C.; Fabiano, V.; Zuccotti, G.V. Gluten-free diet in children: An approach to a nutritionally adequate and balanced diet. Nutrients 2013, 5, 4553–4565
8. Scaramuzza A, Mantegazza C, Bosetti A, Zuccotti G (2013). Type 1 diabetes and celiac disease: The effects of gluten free diet on metabolic control, World J Diabetes 15; 4(4): 130-134).
9. Aguayo-Patrón, S.; Calderón de la Barca, A (2017). Old Fashioned vs. Ultra-Processed-Based Current Diets: Possible Implication in the Increased Susceptibility to Type 1 Diabetes and Celiac Disease in Childhood. Foods 6, 100.
10. Diaz-Castro J, Muriel-Neyra C, Martin-Masot R, Moreno J, Maldonado J, Nestares T (2020). Oxidative stress, DNA stability and evoked inflammatory signaling in young celiac patients consuming a gluten-free diet. Eur J Nutr 59(4), 1577-1584.
11. Nestares T, Martín-Masot R, Flor-Alemany M, Bonavita A, Maldonado J. and Aparicio V (2021). Influence of Ultra-Processed Foods Consumption on Redox Status and Inflammatory Signaling in Young Celiac Patients Nutrients 21;13, 156.
12. Infografía “Intolerancia a la lactose”. Fundación Española de Aparato Digestivo (FEAD). https://www.sepd.es/storage/prensa/Intolerancia%20a%20la%20lactosa.%20pdf
13. Intolerancia a la lactose, Una patología emergente. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. https://www.segg.es/media/descargas/Gu%C3%ADa%20de%20intolerancia%20a%20la%20lactosa%20-%20una%20patolog%C3%ADa%20emergente%20-%20mayo%202013.pdf
14. Sociedad Española de Patologías Digestivas (2018): Protocolo de diagnóstico de la hipolactasia/intolerancia a la lactosa/malabsorción de lactosa en práctica clínica.

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