Novedades en la medición y control del riesgo cardiovascular

VICENTE PALLARÉS CARRATALÁ
Especialista en Medicina Familiar
Unidad de Vigilancia de la Salud, Unión de Mutuas, Castellón
Profesor de Medicina. Facultad de Ciencias de la Salud. Universitat Jaume I. Castellón
Coordinador del Grupo de Trabajo de Hipertensión Arterial y Enfermedad Cardiovascular de SEMERGEN


Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en el mundo. España presenta una tasa media estandarizada de mortalidad cardiovascular de 219,4 fallecimientos por cada 100.000 habitantes (año 2020), siendo las comunidades autónomas de Andalucía, Región de Murcia, Extremadura, Comunidad Valenciana, Principado de Asturias, Canarias y Castilla-La Mancha, las regiones que registran tasas estandarizadas de mortalidad cardiovascular por encima de la media1.

En 2020, año de la pandemia de la COVID-19, y según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), murieron en España 119.853 personas por causa cardiovascular, lo que supuso el 24,3% de los fallecimientos totales, aumentando la mortalidad un 2,8% respecto a 20191. Este dato es muy relevante, ya que tras dos años a la baja en números absolutos en el contexto de la pandemia de la COVID-19 se produjo un aumento de las muertes por enfermedades cardiovasculares2. El virus SARS-CoV2, productor de la COVID-19, ha sido más agresivo entre aquellos que tenían patologías previas, como las cardiovasculares. Pero hay una buena noticia, y es que tenemos en nuestra mano una gran arma de lucha contra estas enfermedades: “la prevención”. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 80% de los infartos de miocardio y de los accidentes cerebrovasculares prematuros son prevenibles si adoptamos unos hábitos de vida saludables, que incluyen3:

– una alimentación variada y equilibrada
– ejercicio físico de intensidad moderada de forma regular, y
– el abandono del hábito tabáquico.

Situación actual en prevención cardiovascular

En los últimos 40 años, las mejoras en el diagnóstico y tratamiento tanto de la hipertensión arterial, el colesterol elevado y la diabetes mellitus de tipo 2 (DM2), han sido espectaculares y esto se ha traducido en un mayor grado de control, si bien estamos aún lejos de los niveles que podríamos considerar óptimos4. Por otra parte, vemos como se va reduciendo el consumo de tabaco, en gran parte explicados por las restricciones de consumo, legisladas en los últimos años. Sin embargo, otras áreas de la prevención cardiovascular no ofrecen expectativas tan positivas; el incremento de la prevalencia del síndrome metabólico, la obesidad y la DM2, cada vez en edades más tempranas, indican que aún existe un largo camino por recorrer, y existe una oportunidad de mejora en evitar la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, o al menos retrasarla5. Es por ello que el cribado de los diferentes factores de riesgo cardiovasculares (FRCV) es fundamental. Debemos aprovechar cualquier oportunidad para ello, como pueden ser los reconocimientos laborales, identificar cuanto antes al paciente en riesgo y tomar decisiones (farmacológicas o no farmacológicas) lo más pronto posible, evitando así la progresión de la enfermedad.

El control de los FRCV debería realizarse al menos una vez al año en mayores de 18 años, y debe ser global:

– valorar los hábitos (tabaco, alcohol y otras sustancias de abuso)
– medir la presión arterial
– realizar una analítica donde se compruebe el azúcar, el colesterol y sus fracciones LDL y HDL (conocidos comúnmente como el colesterol malo y bueno), triglicéridos, la función del riñón (creatinina, albuminuria y filtrado glomerular), la función hepática y un control del tiroides.

De esta forma podremos calcular siempre el riesgo cardiovascular mediante las tablas o funciones de riesgo que nos permiten estimar el riesgo absoluto de presentar un evento CV en un período de 10 años. Las Guías Europeas de Prevención Cardiovascular y el Comité Español Interdisciplinar para la Prevención Vascular (CEIPV) recomiendan la utilización de las tablas SCORE para países de bajo o alto riesgo cardiovascular6.

Novedades en las Guías de Prevención Cardiovascular

En 2021 se han publicado las nuevas Guías europeas de prevención de la enfermedad cardiovascular en la práctica clínica7. La modificación más importante de esta guía probablemente sea la recomendación de nuevas escalas preventivas que vienen a sustituir al SCORE previo por el SCORE2 y SCORE2-OP8,9. En estos se divide a la población en 4 grandes grupos: las personas aparentemente sanas, los pacientes con ECV estabilizado, los pacientes con DM 2 y los pacientes con FRCV específicos, tales como insuficiencia renal e hipercolesterolemia familiar.

Para el grupo de pacientes con FRCV, pero considerados aparentemente sanos, se recomiendan 2 nuevos algoritmos, el SCORE2 para edades entre 40 y 69 años, que amplía el cálculo de riesgo además de a la mortalidad a la morbilidad como hacían los previos, y el SCORE2-OP desde los 70 a los 89 años, teniendo en cuenta consideraciones específicas de edades avanzadas y llevando a cabo una valoración a 5 y 10 años según el riesgo competitivo8,9.

Además, se siguen manteniendo escalas diferentes según el riesgo de las diferentes poblaciones europeas, que varía desde el bajo RCV de nuestro entorno, el RCV moderado de países de Centroeuropa, el RCV alto en países de Europa del este hasta el RCV muy alto, como en gran parte de Asia y norte de África7.

En estas nuevas guías, se pone mucho mayor énfasis en las políticas sanitarias como estrategia de prevención poblacional. El objetivo prioritario: “reducir el riesgo atribuible de los factores de riesgo, como base a la carga de enfermedad vascular que podemos prevenir eliminando o reduciendo la prevalencia de cada uno de ellos”. Estas estrategias se basan en el paradigma Rose, en el que pequeños desplazamientos en la distribución poblacional de los factores de riesgo hacia la izquierda tienen un gran impacto en la carga global de enfermedad10.

Intervenciones para reducir los factores de riesgo

Las guías7 proponen la adopción de aquellas intervenciones más costo-efectivas a nivel poblacional que modifiquen factores de riesgo (FIGURA 1) como:

-la inactividad física: se recomienda realizar actividad física moderada al menos entre 150 y 300 minutos a la semana (nivel de ejercicio que hace respirar rápido, pero permite mantener una conversación en caso de realizarlo en compañía), o entre 75 y 150 de actividad vigorosa o una combinación equivalente de ambas (11). Se cita que incluso sesiones repetidas de menos de 15 min para pacientes inactivos consiguen beneficio cardiovascular y menor mortalidad. Además, siguen recomendando el ejercicio de fortalecimiento muscular en aras a una mejora de masa ósea y de flexibilidad. Incluyen medidas de carácter urbanístico que faciliten una movilidad activa y saludable, el transporte activo y aumentar la disponibilidad de espacios y equipamientos que faciliten la actividad física en las escuelas y el entorno comunitario, apostando por el cada vez mayor uso de dispositivos móviles que registren la actividad física y favorecer con ello el aumento de la práctica de ejercicio.

-la alimentación no saludable: citan el plan de alimentación saludable como pilar fundamental de la prevención cardiovascular. Recomiendan seguir una dieta basada en un patrón mediterráneo, con alimentos frescos, de proximidad, y de temporada, y que incluye, comer al menos 5 raciones de fruta y verdura al día, cereales integrales, priorizar la proteína de alta calidad (yogurt, huevo, leche), la de origen vegetal (legumbres, frutos secos) y el pescado, preferentemente azul. En cuanto a la carne, incorporar preferentemente pollo y conejo, limitando las carnes rojas y evitando las procesadas, así como los alimentos precocinados, la bollería industrial y las bebidas azucaradas.

-el consumo de tabaco: se recomienda abandonarlo en cualquiera de sus formas, incluido el cigarrillo electrónico y evitar la exposición ambiental al humo de tabaco.

-el consumo de alcohol: apuntan el mayor beneficio en las personas que no consumen alcohol, aunque explican que en caso de realizar consumo este no debe exceder los 100 gr de alcohol a la semana, dejando algunos días a la semana libres sin alcohol, evitando los episodios de consumo intensivo.

-la exposición a la contaminación atmosférica y acústica (como es por el tráfico rodado), y actuando sobre el cambio climático.

Además, se describen diferentes modelos y acciones para cada uno de ellos, respaldados con el máximo nivel de evidencia. El objetivo, y la tarea para las autoridades, es hacer fácil lo saludable, creando entornos donde las opciones por defecto sean promotoras de salud12.

También destaca la recomendación de la reducción de peso a valores de índice de masa corporal lo más cercanos al peso ideal de cada persona. Es fundamental para el adecuado control de los FRCV y una menor mortalidad. Para ello, las guías argumentan la importancia de la adecuación de la ingesta energética al gasto calórico (pero con un patrón saludable como el de la dieta mediterránea) y la actividad física7.

Estas nuevas guías de prevención, añaden a los hábitos cardiosaludables, cuidar nuestra salud mental, ayudando desde las consultas con estrategias para gestionar mejor nuestras emociones y saber evitar situaciones que nos puedan generar ansiedad o incluso en algunos casos llevarnos a la depresión, lo que junto a lo anterior ayudará a disminuir enfermedad y la mortalidad cardiovascular7.

Conclusiones

La nueva guía de prevención aporta mensajes muy importantes dirigidos fundamentalmente a las personas aparentemente sanas. Uno de los grandes avances es la nueva clasificación de riesgo SCORE2 que además de la mortalidad, valora la morbimortalidad.

Los estilos de vida son el eje pivotal de la prevención, y en relación al control de FRCV y enfermedades que requieren especial atención preventiva por su mayor RCV, se plantean numerosas recomendaciones que seguro ayudarán a mejorar la calidad de vida de todas las personas y además ayudar a prevenir otras enfermedades no transmisibles con factores de riesgo y determinantes comunes, como el cáncer, enfermedades pulmonares y DM tipo 2.

PUBLICACIONES


“El estilo de vida cardiosaludable”

AUTORES: Instituto Puleva de Nutrición

Bibliografía
1. INE. https://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176780&menu=ultiDatos&idp=1254735573175. [Fecha consulta 6 de mayo de 2022].
2. Rodríguez-Leor O, Cid-Álvarez B, Pérez de Prado A, Rossello X, Ojeda S, Serrador A, et al; en representación de los investigadores del Grupo de Trabajo sobre Código Infarto de la Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología. Rev Esp Cardiol. 2020 Dec;73(12):994-1002.
3. OMS. https://www.who.int/es/health-topics/cardiovascular-diseases#tab=tab_1. [Fecha consulta 6 de mayo de 2022].
4. Cinza-Sanjurjo S, Micó-Pérez RM, Velilla-Zancada S, Prieto-Díaz MA, Rodríguez-Roca GC, Barquilla García A; en representación de los investigadores del estudio IBERICAN. Factores asociados al riesgo cardiovascular y enfermedad cardiovascular y renal en el estudio IBERICAN (Identificación de la poBlación Española de RIesgo CArdiovascular y reNal): resultados definitivos. Semergen. 2020 Sep;46(6):368-378.
5. De Backer G, Jankowski P, Kotseva K, Mirrakhimov E, Reiner Ž, Rydén L et al; EUROASPIRE V collaborators; Writing Committee; Scientific Steering/Executive Committee; Coordinating centre; Diabetes centre; Data management centre; Statistical analysis centre; Central laboratory; Study centres, organisations, investigators and other research personnel (National Coordinators in each country are indicated by asterisk. Management of dyslipidaemia in patients with coronary heart disease: results from the ESC-EORP EUROASPIRE V survey in 27 countries. Atherosclerosis. 2019 Jun;285:135- 146.
6. Armario P, Brotons C, Elosua R, Alonso de Leciñana M, Castro A, Clarà A et al. Comentario del CEIPV a la actualización de las Guías Europeas de Prevención Vascular en la Práctica Clínica. Rev Esp Salud Pública. 2020 Sep 11;94:e202009102.
7. Visseren FLJ, Mach F, Smulders YM, Carballo D, Koskinas KC, Bäck M et al. ESC Scientific Document Group, 2021 ESC Guidelines on cardiovascular disease prevention in clinical practice: Developed by the Task Force for cardiovascular disease prevention in clinical practice with representatives of the European Society of Cardiology and 12 medical societies with the special contribution of the European Association of Preventive Cardiology (EAPC). Eur Heart J. 2021;42:3227- 3337. doi: 10.1093/eurheartj/ehab484.
8. SCORE2 working group and ESC Cardiovascular risk collaboration. SCORE2 risk prediction algorithms: new models to estimate 10-year risk of cardiovascular disease in Europe. Eur Heart J. 2021;42:24392454.
9. 8. SCORE2-OP working group and ESC Cardiovascular risk collaboration. SCORE2-OP risk prediction algorithms: estimating incident cardiovascular event risk in ol- der persons in four geographical risk regions. Eur Heart J. 2021;42:24552467.
10. Rose G. Sick individuals and sick populations. Int J Epidemiol. 1985;14:32-38.
11. Piepoli MF, Hoes AW, Agewall S, Albus C, Brotons C, Catapano AL et al. 2016 European guideliness on cardiovascular disease prevention in clinical practice. Eur Heart J. 2016; 37:2315-2381.
12. Brotons C, Camafort M, Del Mar Castellanos M, Clarà A, Cortés O, Diaz Rodriguez A, et al. Comentario del CEIPV a las nuevas Guías Europeas de Prevención Cardiovascular 2021. Hipertens Riesgo Vasc. 2022 Apr-Jun;39(2):69-78.

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