La dieta mediterránea como estrategia preventiva frente a la diabetes tipo 2
CASANDRA MADRIGAL ARELLANO
Doctora en Nutrición y Ciencia de los Alimentos por la Universidad de Granada
Colaboradora de la Fundación Iberoamericana de Nutrición FINUT y de SNH Global
La dieta mediterránea (DM), se caracteriza por un alto consumo de ácidos grasos monoinsaturados (principalmente procedentes del aceite de oliva virgen extra), frutas, verduras, cereales (integrales), legumbres y frutos secos; un consumo moderado de pescado; y un bajo consumo de carnes rojas y procesadas. Su adherencia se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, trastornos neurodegenerativos y mortalidad por todas las causas. Aunque tradicionalmente incluye el consumo moderado de alcohol (principalmente vino tinto), la evidencia sugiere que sus beneficios se atribuyen principalmente a su composición general rica en nutrientes y basada en vegetales.
Antecedentes
La diabetes mellitus tipo 2 (DMT2) constituye una creciente carga sanitaria global, con una previsión de aumento de 589 millones de adultos afectados en 2024 a 853 millones en 2050 (un incremento de casi el 50 %). Esta tendencia subraya la urgente necesidad de desarrollar estrategias preventivas eficaces y basadas en la evidencia, en particular aquellas dirigidas a factores modificables del estilo de vida, como la dieta.
En relación con la DMT2, estudios observacionales y ensayos clínicos han mostrado efectos favorables de la DM sobre el control glucémico, la sensibilidad a la insulina y la incidencia de la diabetes. Una revisión previa de 2015 evidenció una asociación inversa entre la adherencia a la DM y el riesgo de DMT2.
Desde entonces, la acumulación de nueva evidencia permite una reevaluación más robusta. El presente trabajo actualiza y amplía dicha revisión mediante el uso de metodologías mejoradas, con el objetivo de reforzar la base científica para desarrollar recomendaciones dietéticas en salud pública y en la práctica clínica.
El estudio
La revisión sistemática se realizó conforme a PRISMA, con un enfoque predefinido basado en una revisión previa y actualizado con técnicas avanzadas de síntesis de la evidencia. Se efectuó una búsqueda en MEDLINE, Cochrane CENTRAL y Scopus (2014–mayo de 2025), sin restricciones de idioma y complementada con revisión de citas. Se incluyeron estudios en adultos sanos (≥18 años), excluyendo poblaciones con patologías específicas, niños y mujeres embarazadas. Se consideraron ensayos clínicos aleatorizados (ECA) y estudios observacionales prospectivos que evaluaran la adherencia a la DM y su asociación con la incidencia de DMT2.
La selección, extracción de datos y evaluación del riesgo de sesgo se realizaron de forma independiente. Se priorizaron estimaciones con mayor ajuste y el riesgo de sesgo se evaluó mediante RoB 2 y ROBINS-E. La certeza de la evidencia se valoró con el sistema GRADE.
Se identificaron 3257 referencias, de las cuales 24 estudios observacionales prospectivos (988 337 participantes; 68 052 casos de DMT2) y 1 ECA (3541 participantes; 273 casos) cumplieron los criterios de inclusión. El ECA (PREDIMED) comparó una DM suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos frente a una dieta baja en grasas durante 4,1 años.
En los estudios observacionales, cada incremento de 2 puntos en la adherencia a la DM se asoció con una reducción del 8 % del riesgo de DMT2 (HR: 0,92; IC 95 %: 0,90–0,94; certeza moderada), con una relación dosis-respuesta consistente. No se observaron diferencias por sexo ni por tipo de puntuación dietética, ni indicios de sesgo de publicación.
Discusión: consistencia y relevancia clínica
Esta revisión sistemática y metaanálisis, que incluyó 1 ECA y 24 estudios observacionales con cerca de un millón de participantes, muestra que una mayor adherencia a la DM se asocia con un menor riesgo de DMT2. La evidencia fue de baja certeza para el ECA y moderada para los estudios observacionales, observándose una reducción del riesgo del 8 % por cada incremento de 2 puntos en la adherencia, con una relación dosis-respuesta consistente y reducciones mayores a niveles altos de adherencia (hasta un 21 %). Esta asociación se mantuvo tras ajustar por factores de confusión, incluidos los antecedentes familiares de DMT2.
Los resultados son consistentes con la revisión previa de 2015, pero amplían considerablemente la evidencia disponible, incorporando más estudios y una población mucho mayor, lo que mejora la robustez y la comparabilidad de los hallazgos. En comparación con revisiones anteriores, este análisis presenta una metodología más rigurosa, incluyendo la evaluación del riesgo de sesgo, la certeza de la evidencia y análisis de dosis-respuesta más completos.
En conjunto, los hallazgos refuerzan el papel de la calidad global de la dieta, y en particular de la DM, en la prevención de la DMT2, con evidencia adicional que sugiere beneficios asociados a componentes específicos como frutas, frutos secos y pescado.
Por último, en relación con el vino, aunque su consumo moderado forma parte tradicional de la DM, la evidencia actual indica que los beneficios observados se atribuyen principalmente al patrón dietético global y no al alcohol en sí.
¿Cómo actúa la dieta mediterránea en el organismo?
En cuanto a los posibles mecanismos de acción de la DM, se han descrito interacciones entre la disfunción endotelial, el estrés oxidativo y la inflamación. Sus compuestos fenólicos y ácidos grasos monoinsaturados, especialmente los del aceite de oliva virgen extra, ejercen efectos antiinflamatorios y mejoran la función endotelial vasodilatadora, contribuyendo a una mayor sensibilidad a la insulina.
Además, su impacto favorable en el control del peso y en la reducción de la grasa visceral puede mejorar la resistencia a la insulina.
La DM es rica en fibra, lo que podría ayudar al microbiota a producir ácidos grasos de cadena corta, los cuales previenen el aumento de peso y mejoran la sensibilidad a la insulina.
Por último, se ha observado una asociación positiva entre el consumo de carne roja y procesada y la aparición de DMT2. Los autores señalan la baja calidad de las proteínas y el mayor consumo de ácidos grasos saturados como posibles explicaciones.
Conclusiones
Los hallazgos de este estudio sugieren que una mayor adherencia a la dieta mediterránea está inversamente relacionada con el riesgo de diabetes mellitus tipo 2, lo que se ve reforzado por un gradiente dosis-respuesta en los estudios observacionales. La dieta mediterránea es un patrón alimentario saludable y podría ser útil para la prevención de la diabetes mellitus tipo 2.
Fuente
El artículo está disponible en el siguiente enlace (versión original en inglés).
Referencia
Wallerer S, Stadelmaier J, Floegel E, et al. Adherence to Mediterranean Diet and Risk of Type 2 Diabetes: An Updated Systematic Review and Dose-Response Meta-analysis. Adv Nutr. 2025;16(12):100562. doi:10.1016/j.advnut.2025.100562
Elaboración y revisión del artículo científico
El presente contenido ha sido elaborado y revisado por colaboradores de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y de SNH Global


