Depresión y vitamina D: ¿quiénes podrían beneficiarse más de la suplementación?

MARÍA JOSÉ SOTO MÉNDEZ
Doctora en Nutrición y Ciencia de los Alimentos por la Universidad de Granada
Colaboradora de la Fundación Iberoamericana de Nutrición FINUT


La vitamina D es una vitamina liposoluble esencial para la homeostasis del calcio y la salud ósea, pero también tiene un papel relevante en el sistema nervioso central. Los receptores de vitamina D se expresan ampliamente en el cerebro, en regiones relacionadas con la regulación del estado de ánimo como hipocampo e hipotálamo, y la vitamina D posee propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que podrían proteger frente a neuroinflamación y daño neuronal.

Antecedentes

La depresión afecta aproximadamente al 5% de la población mundial y sigue siendo un gran reto clínico pese a los avances en farmacoterapia y psicoterapia. Se caracteriza por ánimo bajo persistente, anhedonia, alteraciones del sueño, disminución de la autoestima, síntomas somáticos, ideación de muerte y riesgo de suicidio, con un impacto considerable en calidad de vida y costes sanitarios y sociales. A pesar del uso extendido de antidepresivos y psicoterapia, muchos pacientes experimentan una respuesta parcial, lo que lleva a explorar terapias complementarias basadas en nutrientes o cambios en el estilo de vida.

Estudios epidemiológicos han mostrado una asociación entre niveles bajos de 25-hidroxivitamina D [25(OH)D] y mayor riesgo de depresión, lo que ha generado la hipótesis de que corregir el déficit mediante suplementación podría mejorar los síntomas depresivos. Sin embargo, los ensayos realizados difieren en población, dosis, duración y escalas de evaluación, lo que ha dificultado conclusiones firmes. Para aclarar esta cuestión, se ha realizado una revisión sistemática y metaanálisis con análisis de dosis–respuesta, centrado exclusivamente en ensayos clínicos aleatorizados en pacientes con depresión.

El estudio

Se realizó una búsqueda en PubMed, Embase y Cochrane hasta junio de 2024. Se incluyeron ensayos clínicos en adultos con depresión diagnosticada o síntomas relevantes medidos con escalas validadas. La intervención debía ser vitamina D (cualquier dosis y vía) frente a placebo o no tratamiento, evaluando cambios en los síntomas depresivos.

Se analizaron 15 estudios con 962 participantes, que incluían distintos tipos de depresión (mayor, estacional y posparto). Las dosis de vitamina D oscilaron entre 1.000 y 12.000 UI/día, con duraciones de 8 semanas a 10 meses. En algunos estudios se combinaron con tratamientos habituales (antidepresivos o terapia), aplicados por igual en ambos grupos.

El análisis se realizó con métodos estadísticos estándar y también se evaluó cómo influye la dosis en la mejoría de los síntomas.

Resultados

El análisis conjunto de los 15 ensayos mostró que la suplementación con vitamina D se asocia a una mejoría significativa de los síntomas depresivos frente a placebo, con un efecto de magnitud moderada alta (DME −0,98; IC 95%: −1,28 a −0,68; p < 0,001).

No obstante, la variabilidad entre estudios fue elevada (I² = 79%), lo que sugiere diferencias importantes en los resultados, probablemente relacionadas con la población estudiada, las dosis empleadas o la duración de las intervenciones.

Al excluir los seis estudios con mayor riesgo de sesgo, el efecto beneficioso se mantuvo en los ensayos de mejor calidad (DME −1,03; IC 95%: −1,55 a −0,51; p < 0,001), lo que refuerza la consistencia global de los resultados.

Resultados secundarios y subgrupos

Entre los desenlaces secundarios, la vitamina D se asoció con una reducción significativa de la hormona paratiroidea (PTH) y del TNFα, lo que sugiere un posible efecto antiinflamatorio. En concreto, la PTH disminuyó en −4,19 pg/mL (IC 95%: −8,18 a −0,20) y el TNFα en −0,30 pg/mL (IC 95%: −0,44 a −0,16), aunque estos resultados se basan en pocos estudios.

No se observaron cambios significativos en otros parámetros como peso, IMC, IL-6, calcio, PCR ultrasensible o gravedad clínica global.

En los análisis por subgrupos, el efecto no varió claramente según duración (> o < 8 semanas), vía de administración o niveles basales de vitamina D. Sin embargo, la mejoría fue mayor cuando los síntomas se evaluaron con escalas autoinformadas frente a escalas clínicas.

Algunos grupos mostraron mayor beneficio: las mujeres (DME −1,26; IC 95%: −1,50 a −1,01) y las personas con obesidad (DME −1,83; IC 95%: −2,40 a −1,26), aunque estos resultados deben interpretarse con cautela.

El análisis dosis–respuesta mostró que la mejoría aumenta con la dosis hasta alrededor de 5.000 UI/día (DME −1,44; IC 95%: −1,81 a −1,06), sin beneficios adicionales claros a dosis superiores. Aunque esta dosis supera la recomendada para población general, podría considerarse en pacientes seleccionados bajo supervisión médica, evitando su uso indiscriminado por el riesgo de hipercalcemia en determinados perfiles.

Conclusiones

Esta revisión sistemática con metaanálisis y análisis de dosis–respuesta indica que la suplementación con vitamina D puede ser una estrategia adyuvante eficaz para reducir los síntomas depresivos en adultos diagnosticados de depresión, con un efecto global moderado y consistente incluso tras excluir los estudios con mayor riesgo de sesgo. El beneficio parece particularmente marcado en mujeres y en personas con obesidad, y se asocia a reducciones concomitantes en PTH y TNFα, lo que sugiere una posible participación de vías relacionadas con la inflamación y el metabolismo mineral.

Estos hallazgos apoyan valorar de forma sistemática el estado de vitamina D en pacientes con depresión y considerar la suplementación como coadyuvante, especialmente en casos con déficit documentado, obesidad o mayor vulnerabilidad, siempre como complemento, y no como sustituto, de los tratamientos antidepresivos y psicoterapéuticos habituales. Es necesaria la realización de nuevos ensayos clínicos bien diseñados, con muestras mayores, seguimiento más prolongado y protocolos estandarizados, que permitan confirmar la dosis óptima, la seguridad a largo plazo y los perfiles de pacientes que más se benefician de la suplementación con vitamina D.

Fuente
El artículo está disponible en el siguiente enlace (versión original en inglés).

Referencia
Liu H-H, Liu T-H, Liu C-Y, Wu J-Y, Lin C-H and Lai C-C (2026) Efficacy of vitamin D supplementation in patients diagnosed with depression: a dose–response meta-analysis of randomized controlled trials. Front. Nutr. 13:1772451. doi: https://doi.org/10.3389/fnut.2026.1772451

Elaboración y revisión del artículo científico
El presente contenido ha sido elaborado y revisado por colaboradores de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT)

PUBLICACIONES


«Nutrición Hospitalaria. Leche y productos lácteos como vehículos de calcio y vitamina D: papel de las leches enriquecidas»

Autores: Jesús Rodríguez Huertas, Avilene Rodríguez Lara, Olivia González Acevedo y María Dolores Mesa

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