Lácteos enteros: ¿tienen efecto en el peso corporal?

JENNIFER BERNAL
Investigadora.Grupo de Excelencia en Investigación “Nutrición para la Vida”
Dpto. Ciencias Farmacéuticas y de la Salud. Facultad de Farmacia. Universidad San Pablo CEU
Colaboradora de la Fundación Iberoamericana de la Nutrición (FINUT)


La obesidad y los trastornos cardiometabólicos constituyen un problema de salud pública a nivel mundial y son altamente prevalentes en la población canadiense, donde más de 2,6 millones de adultos presentan enfermedad cardiovascular y más de un tercio son obesos, generando una carga anual de aproximadamente 35 mil millones de dólares para el sistema sanitario. Estas condiciones están estrechamente relacionadas con el exceso de peso y la grasa corporal, factores clave en el desarrollo de las enfermedades crónicas. En este contexto, el peso corporal y la composición corporal están fuertemente influenciados por la dieta, lo que resalta el papel de la alimentación en la prevención y manejo de estas patologías.

Los productos lácteos constituyen la segunda industria agrícola más importante en Canadá y aportan una fuente relevante de macronutrientes (proteínas y grasas) y micronutrientes, como el calcio y la vitamina D. Diversas investigaciones han asociado el consumo de lácteos con beneficios en el peso corporal, la circunferencia de la cintura y el perfil lipídico. Sin embargo, en los últimos años se ha observado una disminución en su consumo, especialmente de los lácteos enteros o con contenido de grasa completa, debido a percepciones negativas sobre el impacto en la salud cardiometabólica.

Antecedentes

Las guías alimentarias tienen como objetivo orientar a la población hacia patrones dietéticos saludables que contribuyan a la prevención de enfermedades crónicas y a la mejora de la calidad de vida. En Canadá, la Guía Alimentaria de 2019 promueve principalmente el consumo de alimentos de origen vegetal y limita aquellos asociados con enfermedades crónicas, sin establecer recomendaciones cuantitativas específicas para el consumo de productos lácteos. Muchas recomendaciones nutricionales han aconsejado reducir el consumo de productos lácteos con contenido graso completo, así como de grasas saturadas y alimentos de origen animal. En este contexto, el consumo de leche en Canadá ha disminuido, pasando del 70,2% en 2004 al 56,1% en 2015, con una preferencia creciente por opciones parcialmente desnatadas (1–2 %) frente a los productos con un contenido graso natural (3,25 %). Este cambio se ha atribuido principalmente a la percepción de que los alimentos de origen animal se asocian con efectos cardiometabólicos negativos y al aumento en la promoción de dietas basadas en plantas. Sin embargo, la evidencia reciente cuestiona estas recomendaciones, ya que un panel de expertos concluyó que existen pocos estudios que justifiquen la diferenciación entre los productos lácteos con contenido completo y bajo en grasas en las guías alimentarias, tanto en adultos como en niños. Además, algunas investigaciones han sugerido que los productos lácteos con su contenido graso natural podrían no tener efectos adversos e incluso estar asociados con beneficios en parámetros cardiometabólicos. No obstante, la evidencia sobre sus efectos a largo plazo en población con sobrepeso u obesidad sigue siendo limitada, lo que justifica la realización de este estudio.

El Estudio

El artículo de Anderson y colaboradores, titulado “El efecto de tres raciones diarias de productos lácteos enteros durante 12 semanas sobre el peso corporal, la composición corporal, el metabolismo energético, los lípidos en sangre y la ingesta dietética en adultos con sobrepeso y obesidad”, ha sido publicado en The Journal of Nutrition en el año 2026. La investigación tuvo una duración de 12 semanas e incluyó a 74 adultos con edades comprendidas entre 25 y 60 años, con diagnóstico de sobrepeso u obesidad, quienes fueron asignados a una intervención en cada uno de los siguientes tres grupos:

1. Dieta baja en productos lácteos: Con una reducción de 500 kcal diarias y menos de una ración de lácteos desnatados al día.

2. Consumo de tres lácteos enteros, sin calorías extra: Añadían tres raciones de lácteos enteros que sustituían a 500 kcal de otros alimentos, para no variar la energía total.

3. Consumo de tres lácteos enteros, a libre demanda. Tomaban tres raciones diarias de lácteos enteros sin ninguna restricción de calorías.

Los lácteos incluidos en la intervención fueron: leche, yogur y palitos de queso. Los tamaños de las raciones de lácteos se basaron en los valores de referencia de Health Canada: 250 mL para la leche, 125 g para el yogur y 30 g para el queso. Dos porciones de palitos de queso aportaban una cantidad de proteína similar (10 g) a las raciones de leche y yogur (8 g). A los participantes se les permitió modificar el orden de consumo del yogur y el queso. Se evaluaron los cambios a lo largo de las 12 semanas.

El estudio presentó un diseño aleatorizado, paralelo y ciego simple: los participantes fueron asignados al azar a cualquiera de los tres grupos, todos los grupos fueron seguidos simultáneamente con diferentes intervenciones, y los participantes no sabían a qué grupo habían sido asignados, lo que ayudó a evitar que sus expectativas influyeran en los resultados.

El objetivo del estudio fue describir el efecto de la adición de 3 raciones diarias de productos lácteos enteros a la dieta de adultos con sobrepeso y obesidad, asesorados para seguir las Guías Alimentarias de Canadá.

Resultados

Los hallazgos más destacados de la intervención fueron:

Sin repercusión sobre el peso ni la salud cardiometabólica. La incorporación de tres raciones diarias de lácteos enteros no incrementó el peso, el índice de masa corporal, la grasa corporal, la glucosa, la hemoglobina glicosilada ni los lípidos en sangre (colesterol y triglicéridos), en comparación con la dieta con restricción de energía y bajo consumo de lácteos desnatados.

Contribución a la regulación natural del apetito. El grupo de participantes que consumió los lácteos con contenido graso entero a libre demanda, sin contar calorías, tampoco ganó peso, lo que apunta a un efecto saciante de los lácteos que ayuda a la regulación del apetito de forma natural. De hecho, quienes comían a demanda no acabaron ingiriendo mucha más energía que los del grupo isocalórico, lo que indica que las grasas y proteínas de los lácteos ayudaron a autorregular el apetito. A ello se suma la llamada «matriz láctea», la combinación de grasa, proteína, lactosa y calcio actuando de forma conjunta, que parece influir en cómo el organismo maneja esa energía, de modo que el aumento de calorías no se reflejó en un mayor peso ni en más grasa corporal.

Reducción de la presión arterial y estabilidad de las grasas en sangre. La presión arterial sistólica descendió en el grupo de lácteos enteros a demanda y también en el grupo con restricción calórica. Las grasas denominadas triglicéridos, aumentaron ligeramente al inicio en todos los grupos, pero regresaron a sus valores de partida al final de las 12 semanas.

El calcio y vitamina D, los nutrientes más beneficiados. Los grupos que consumieron lácteos aumentaron su ingesta de proteínas, calcio y vitamina D, nutrientes que con frecuencia se quedan por debajo de lo recomendado. El refuerzo fue especialmente notable en el calcio, cuyo aumento resultó el más marcado y consistente de todos los nutrientes, con una diferencia claramente significativa frente al grupo bajo en lácteos: los participantes que tomaron 3 raciones diarias de lácteos con contenido graso natural superaron la recomendación de 1.000 mg de calcio al día, mientras que en el grupo de bajo consumo se quedó en 760 mg. La vitamina D, aunque de forma más discreta a nivel global, también se incrementó de manera apreciable entre quienes consumieron lácteos, distanciándose del grupo de bajo consumo hacia el final del estudio.

Mayor aporte de energía y proteínas sin ganancia de peso. La energía y las proteínas siguieron esta misma tendencia. El aporte energético aumentó de forma significativa en los grupos de lácteos frente a la dieta hipocalórica de bajo consumo, mientras que la mejora en las proteínas se hizo más evidente con el paso de las semanas y, especialmente, al comparar el grupo que sustituía calorías por lácteos con el de bajo consumo.

Conclusiones

Los resultados de este ensayo clínico respaldan que la incorporación de tres raciones diarias de lácteos enteros a una dieta equilibrada no compromete el control del peso corporal ni deteriora los principales marcadores de salud cardiometabólica, en comparación con una dieta hipocalórica de bajo consumo de lácteos. Por el contrario, su consumo contribuyó de forma significativa a mejorar el aporte de nutrientes esenciales que con frecuencia resultan deficitarios en la población, como el calcio, las proteínas y la vitamina D. Estos hallazgos cuestionan la recomendación tradicional de priorizar los lácteos desnatados frente a los enteros y refuerzan la idea de que estos últimos pueden formar parte de un patrón alimentario saludable.

No obstante, los resultados deben interpretarse con cautela. Se trata de un estudio de tamaño muestral moderado y de duración relativamente corta (12 semanas), condicionado en parte por las limitaciones derivadas de la pandemia. Los propios autores subrayan la conveniencia de replicar estos hallazgos en investigaciones con un mayor número de participantes y un seguimiento más prolongado, que permitan confirmar y ampliar las conclusiones obtenidas.

Fuente
El artículo está disponible en el siguiente enlace (versión original en inglés).

Referencia
Anderson GH, Chen Zhou CZ, Vien S, Soo M, Salamat S, Akbarifakhrabadi M, Chomka L, Kathirvel P, Siddiqi F, Fabek H, Luhovyy B. The Effect of Three Daily Servings of Full-Fat Dairy for 12 Weeks on Body Weight, Body Composition, Energy Metabolism, Blood Lipids, and Dietary Intake of Adults with Overweight and Obesity. J Nutr. 2026 Apr;156(4):101373. https://doi.org/10.1016/j.tjnut.2026.101373.

Elaboración y revisión del artículo científico
El presente contenido ha sido elaborado y revisado por colaboradores de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT)

PUBLICACIONES


«La leche como vehículo de salud para la población»

Autores: FEN – FINUT

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