Alimentos de elaboración casera, ¿más saludables?

GUILLERMO V. RODRÍGUEZ
Dietista-nutricionista clínico
CEO y creador de PERSONALeatY
Divulgador nutricional


Hay personas que siempre han estado interesadas en la gastronomía y otras que durante el confinamiento que vivimos como consecuencia de la pandemia por el COVID-19, y que ya nos parece tan lejano,  convirtieron su cocina en un lugar para dar rienda suelta a sus dotes cocineras.

El efecto del confinamiento afectó tanto negativa como positivamente a las prácticas dietéticas en todo el mundo. La parte buena es que, lo que antes jugaba en nuestra contra que es el tiempo, durante ese periodo dejó de ser un problema, de ahí que aumentase el tiempo dedicado en la cocina creando recetas, habituándose a la compra de alimentos, elaborando platos y diseñando dietas semanales. Hicimos pan, bizcochos, galletas, magdalenas… y parte de esa elaboración casera de alimentos ha quedado ya instaurada en nuestra rutina y se ha convertido en una práctica que los consumidores asocian, por el hecho de ser casera, con un perfil más saludable… pero ¿qué hay de cierto en todo esto?

Recetas caseras: ¿más saludables? ¿más calóricas?

Cocinar es una excelente manera de adentrarse en el mundo de los alimentos/bebidas, ampliar la variedad de lo que comemos, y de vincularse con la gastronomía. Además, nos da pie a compartir un momento de reunión e intercambio con los nuestros. Sin embargo, la cocina casera no siembre es más saludable.

Elaborar, por ejemplo, un bizcocho en casa utilizando ingredientes de calidad y empleando técnicas culinarias más saludables, hace que nos sintamos más seguros a la hora de consumirlo. Comemos más o con más frecuencia porque pensamos que al hacerlo nosotros y ser casero, será más saludable (independiente de las calorías o cantidades), lo que lleva a desplazar el consumo de otros que realmente son importantes en nuestra alimentación, como pueden ser las frutas frescas y las verduras.

Esta situación es lo que se conoce como ‘efecto halo’ que, como explica la revista International Journal of Hospitality Management, deriva del mero hecho de que incluir un alimento más saludable dentro de una comida hace que sientas que de esa manera compensas por los otros menos saludables.

Alimentos procesados: ¿qué son?, ¿son siempre peores?

Algo parecido ocurre con los alimentos procesados, para los que ni siquiera hay todavía una definición con una base científica robusta. Se tiende a pensar que se trata de alimentos menos saludables, evitándose su consumo. Y, sin embargo, la realidad es que casi todos los alimentos requieren procesamiento, hasta cierto punto, para ser digeribles, seguros o estar disponibles durante más tiempo.

El procesamiento de alimentos es cualquier método utilizado para transformar productos e ingredientes agrícolas en productos alimenticios y bebidas seguros y nutritivos. Esto puede implicar calentar, ahumar, curar, madurar, secar, marinar, envasar…

La humanidad ha estado procesando alimentos durante miles de años, por ejemplo, usando el fuego para cocinar carne, salando pescado… Y si lo piensas bien, hoy en día todos seguimos siendo procesadores de alimentos. La mayoría de nosotros cortamos, picamos, rallamos, mezclamos, cocinamos u horneamos ingredientes en nuestras cocinas todos los días.

Según los resultados de un estudio de Reino Unido en el que se comparó la composición nutricional de 100 recetas obtenidas de libros de cocina con la de 100 platos preparados, el contenido de grasa de las recetas de las comidas caseras era mayor que el de los platos preparados. Por ejemplo, con respecto al contenido de fibra, el 56% de los platos preparados cumplieron con las directrices de la OMS en comparación con solo el 14% de las recetas caseras. En general, las recetas de los libros de cocina eran menos nutritivas que las comidas preparadas.

Conclusiones

Podemos terminar concluyendo que cocinar en casa no siempre está relacionado con comer mejor, ni peor, así como que tampoco podemos dar por sentado que es mejor que elegir un plato preparado y envasado, listo para consumir. La clave en el consumo de cualquier alimento va a estar en el equilibrio, y es la composición final de un producto lo que importa al evaluar su papel en una dieta saludable, no el nivel de procesamiento.

De lo que se trata es de mantener un equilibrio teniendo en cuenta el valor nutricional general de los productos, la frecuencia y cantidad con las que se consumen, y tanto el estilo de vida, como las necesidades personales de cada uno. Tampoco podemos olvidar que no podemos generalizar todo esto, pues el objetivo es individualizar la pauta y no dar recomendaciones generales.

En definitiva, lo más importante cuando hablamos de una alimentación balanceada es recordar que no hay alimentos buenos y malos, pues la clave está en conocer la cantidad y la frecuencia en la que los consumimos. El éxito radica en conocer lo que comemos y cómo lo distribuimos a lo largo del día, sin olvidar la práctica de actividad física adaptadas a las posibilidades y necesidades de cada uno.

Necesitamos crear entornos alimentarios en los que se faciliten las elecciones más saludables y sostenibles, empoderando a las personas, permitiéndoles tomar mejores decisiones alimentarias, más adaptadas a sus necesidades, a sus circunstancias y a sus preferencias personales.

PUBLICACIONES


«El estilo de vida cardiosaludable»

AUTORES: Instituto Puleva de Nutrición

Referencias
• Bennett G, Young E, Butler I and Coe S (2021) The Impact of Lockdown During the COVID-19 Outbreak on Dietary Habits in Various Population Groups: A Scoping Review. Front. Nutr. 8:626432. doi: 10.3389/fnut.2021.626432 https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33748175/
• EunSol Her, Soobin Seo, Health halo effects in sequential food consumption: The moderating roles of health-consciousness and attribute framing, International Journal of Hospitality Management, Volume 62, 2017, Pages 1-10, ISSN 0278-4319. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.ijhm.2016.11.009
• Pierre Chandon, Brian Wansink, The Biasing Health Halos of Fast-Food Restaurant Health Claims: Lower Calorie Estimates and Higher Side-Dish Consumption Intentions, Journal of Consumer Research, Volume 34, Issue 3, October 2007, Pages 301–314, https://doi.org/10.1086/519499
• Eufic.org. Food processing. Disponible en: https://www.eufic.org/en/food-production/category/food-processingh
• Howard S, Adams J, White M. Nutritional content of supermarket ready meals and recipes by television chefs in the United Kingdom: cross sectional study BMJ 2012; 345: e7607 doi:10.1136/bmj.e7607

También le puede interesar

Alimentación consciente o «mindful eating»: ¿qué es y cómo puede ayudarnos?

Tipos de grasas en la dieta y su relación con la salud cardiovascular

Edulcorantes artificiales: ¿peores que el azúcar? ¿son seguros?

El poder nutricional de la proteína de la leche: impulso para tus músculos

¿Quiere recibir las novedades del Blog?
Suscríbase aquí
close-link