Lácteos y salud cerebral: ¿pueden mejorar la función cognitiva en adultos mayores?

MARÍA JOSÉ SOTO MÉNDEZ
Doctora en Nutrición y Ciencia de los Alimentos por la Universidad de Granada
Colaboradora de la Fundación Iberoamericana de Nutrición FINUT


El envejecimiento poblacional y el aumento de los casos de deterioro cognitivo y demencia han impulsado el interés por estrategias dietéticas que ayuden a preservar la función cerebral en personas mayores. La evidencia sugiere que los productos lácteos aportan nutrientes potencialmente beneficiosos para el cerebro, pero también componentes que podrían ser desfavorables, y los resultados de estudios previos han sido inconsistentes, por lo que es relevante revisar la evidencia sobre su papel en la salud cognitiva de los adultos mayores.

Antecedentes

La población mundial envejece a un ritmo acelerado, y se espera que para el año 2050 el número de personas mayores de 60 años alcance los 2.200 millones, representando el 22% de la población total mundial. Paralelamente, el deterioro cognitivo asociado a la edad se ha convertido en una preocupación sanitaria global de gran magnitud. Aproximadamente 50 millones de personas viven actualmente con demencia en el mundo, cifra que se proyecta se triplique a 153 millones para 2050, generando una elevada carga económica.

La demencia no solo afecta a individuos y familias, sino que representa un desafío para los sistemas de salud y la economía global. Por estas razones, se inició la investigación de cómo los patrones dietéticos pueden influir significativamente en la salud cerebral y la preservación de la función cognitiva con la edad. Los nutrientes juegan un papel crucial en mantener la integridad estructural del cerebro, y la ingesta insuficiente de ciertos nutrientes se asocia con deterioro de regiones cerebrales clave implicadas en la memoria y el razonamiento. Los productos lácteos constituyen una fuente de nutrientes potencialmente neuroprotectores, incluyendo proteínas de alta calidad, calcio, vitamina D, vitaminas del grupo B, ácidos grasos específicos, así como péptidos bioactivos y probióticos con posible efecto protector del sistema nervioso. Sin embargo, también contienen componentes como grasas saturadas y lactosa, algunas hipótesis indican que pueden tener efectos adversos en contextos de sobrecarga calórica o intolerancia.

Esta revisión tuvo como objetivo evaluar sistemáticamente la asociación entre la ingesta de lácteos y los resultados cognitivos en adultos mayores, así como explorar las posibles relaciones dosis-respuesta y las diferencias regionales.

El estudio

Este trabajo es una revisión sistemática y metaanálisis de dosis–respuesta en adultos mayores de 60 años. Se realizaron búsquedas en PubMed, MEDLINE, Embase, Cochrane Library, Scopus y CINAHL hasta el 31 de diciembre de 2024, sin restricciones de idioma, siguiendo las guías PRISMA y con registro previo en PROSPERO.

Se incluyeron estudios de cohortes, estudios transversales y ensayos clínicos aleatorizados en los que la media de edad de los participantes fue ≥60 años, con evaluación cuantitativa de la ingesta de lácteos (leche, yogur, queso u otros productos) y medición de la función cognitiva mediante instrumentos validados (MMSE [Mini Mental State Examination], MoCA [the Montreal Cognitive Assessment] y baterías específicas de memoria, atención y funciones ejecutivas, entre otros). Los estudios debían comparar diferentes niveles de ingesta (por ejemplo, baja, media y alta) o consumidores frente a no consumidores e informar riesgos relativos, odds ratios o diferencias de medias con intervalos de confianza del 95%.

En total se incluyeron 38 estudios con 363.450 participantes: 21 estudios de cohortes (337.134 personas), 15 estudios transversales y 2 ensayos clínicos aleatorizados. Los estudios abarcaron Europa, Asia, Norteamérica, Oceanía y un estudio en África, con seguimientos en cohortes que oscilaron entre 2 y 22 años.

Resultados del estudio

Los autores clasificaron la ingesta total de lácteos en tres niveles (baja, media y alta) y analizaron su relación con deterioro cognitivo, demencia y rendimiento en distintos dominios cognitivos.

En los estudios de cohortes, una ingesta media de lácteos comparada con una baja se asoció con un riesgo ligeramente menor de deterioro cognitivo (RR 0,92; IC 95%: 0,85–0,99). Una ingesta alta se relacionó con una reducción algo mayor (RR 0,85; IC 95%: 0,73–0,98). Esto sugiere que consumir lácteos en cantidades moderadas o altas podría asociarse con menor riesgo de deterioro cognitivo.

En los estudios transversales, las personas con ingestas altas presentaron menor probabilidad de tener baja función cognitiva (OR 0,64; IC 95%: 0,49–0,82) en comparación con quienes consumían menos.

El análisis dosis–respuesta mostró una relación no lineal: el menor riesgo de deterioro cognitivo se observó alrededor de 150 g/día de lácteos totales (RR 0,86; IC 95%: 0,78–0,95). Para los lácteos enteros, el punto óptimo fue aproximadamente 30 g/día, asociado también con menor riesgo (RR 0,83; IC 95%: 0,74–0,94). Esto indica que incluso pequeñas cantidades de lácteos enteros pueden encajar en un patrón dietético favorable para la salud cognitiva.

Al analizar tipos específicos de lácteos, los fermentados (como yogur y ciertos quesos) se asociaron con mejor memoria verbal y funciones ejecutivas, posiblemente por su contenido en probióticos y péptidos bioactivos que actúan en el eje intestino–cerebro. En cambio, una mayor ingesta de leche se relacionó en algunos análisis con peor rendimiento en memoria verbal, aunque las diferencias fueron pequeñas.

Finalmente, se observaron diferencias regionales:
• En Europa, la asociación entre mayor consumo de lácteos —especialmente fermentados— y mejor función cognitiva fue más consistente.
• En Asia, los resultados fueron más variables, probablemente por diferencias en patrones dietéticos, tipos de productos consumidos y mayor prevalencia de intolerancia a la lactosa.

Conclusiones

Esta revisión sistemática sugiere que una ingesta moderada de productos lácteos podría asociarse con menor riesgo de deterioro cognitivo en adultos mayores, especialmente cuando los lácteos incluidos son productos fermentados.

De acuerdo con los resultados, los productos lácteos podrían contribuir al mantenimiento de la función cognitiva global y de subdominios como la memoria verbal y las funciones ejecutivas, probablemente a través de una combinación de nutrientes (proteínas, calcio, vitaminas del grupo B, vitamina D, ácidos grasos específicos) y de compuestos bioactivos y probióticos con potencial efecto neuroprotector. No obstante, el estudio también apunta a que la relación no es lineal lo que índice que consumir mucho más no siempre es lo mejor.

Las diferencias regionales y la heterogeneidad de los resultados indican que el efecto de los lácteos sobre la cognición puede depender del patrón dietético global, el tipo específico de producto, la cantidad consumida y las características de la población estudiada.

El consumo de lácteos, en especial en cantidades moderadas y con un protagonismo de productos fermentados, podría formar parte de estrategias dietéticas para apoyar la salud cognitiva en adultos mayores, aunque se necesitan más estudios longitudinales y ensayos de alta calidad que permitan clarificar causalidad.

Fuente
El artículo está disponible en el siguiente enlace (versión original en inglés).

Referencia
Gao T, Li Y, Niu L, et al. Dairy products intake and its association with cognitive function in older adults: A systematic review and dose–response meta-analysis. Clin Nutr. 2025;55:24–41. doi:10.1016/j.clnu.2025.09.020.

Elaboración y revisión del artículo científico
El presente contenido ha sido elaborado y revisado por colaboradores de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT)

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«Especial evidencias Omega 3 DHA»

Autores: Instituto Puleva de Nutrición

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